Quito. Se dice que el estado de salud del exvicepresidente ecuatoriano encarcelado Jorge Glas ha vuelto a deteriorarse. Esto es lo que informan sus abogados y seguidores. Según la organización SOScárcelesEC, Glas permaneció inconsciente en su celda durante varias horas. La organización se basa en fuentes dentro de la policía. Actualmente se desconoce su estado de salud exacto.
Glas, que fue vicepresidente de Rafael Correa y Lenin Moreno, ha sido condenado a largas penas de prisión varias veces desde 2017. La base son acusaciones de corrupción en el llamado caso Odebrecht, en el que se dice que se adjudicaron contratos estatales a cambio de pagos de sobornos. Después de que se le permitiera cumplir parte de su condena bajo arresto domiciliario, Glas huyó a la embajada de México en Quito a finales de 2023 y pidió allí asilo político.
Apenas unos meses después, las fuerzas de seguridad ecuatorianas irrumpieron en la misión diplomática y lo arrestaron nuevamente. En un controvertido juicio que los críticos consideraron motivado políticamente, fue sentenciado a 13 años de prisión en junio de 2025 (informó Amerika21).
Por ello, organizaciones no gubernamentales y partidarios de Glas informaron varias veces sobre el deterioro de la salud del hombre de 56 años. Según la defensa, el traslado a la prisión de alta seguridad El Encuentro en noviembre de 2025 socavó las medidas de protección adoptadas recientemente por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Esta no es la primera vez que surgen informes sobre el deterioro de la salud de Glas. Ya a finales de 2025, su defensa advirtió de un progresivo deterioro de su salud y de unas condiciones carcelarias inhumanas (informó Amerika21). Su abogada Sonia Vera afirmó en varias ocasiones que su cliente padecía graves problemas de salud y necesitaba atención médica especial.
Ante este panorama, la defensa interpuso un recurso de hábeas corpus. El objetivo era conseguir una mejor nutrición, la distribución de medicamentos y atención psiquiátrica y psicológica para Glas. Él mismo afirmó que padecía hambre constante y había perdido 15 kilogramos de peso. El proceso se caracterizó por disputas entre el tribunal y la defensa. Este último habló de un obstáculo al proceso. Finalmente, el tribunal desestimó la solicitud por inadmisible. No se presentaron pruebas suficientes para acreditar que se hubiera violado el derecho a la vida, la salud o la integridad del exvicepresidente.
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La defensa y los partidarios de Glas siguen hablando de negligencia sistemática. Gabriela Rivadeneira, líder del opositor Partido Revolución Ciudadana, culpó al gobierno del presidente Daniel Noboa por la mala salud de su colega de partido. “Jorge Glas Espinel es una persona inocente que debería estar libre”, afirmó Rivadeneira.
El coordinador del Comité Internacional por la Liberación del Vidrio, Sacha Llorenti, denunció que el exvicepresidente fue sometido sistemáticamente a “tratos crueles, inhumanos y degradantes”. Señaló que tanto su familia como su equipo legal han destacado reiteradamente su situación.
La autoridad penitenciaria SNAI rechazó las informaciones según las cuales Glas se encontraba en estado de salud grave o incluso crítico. La agencia dijo que está recibiendo atención médica, medicación y nutrición adecuadas según su historial médico. Ante la información que circula, la autoridad instó a la ciudadanía a obtener información a través de los canales oficiales. El SNAI también desestimó informes en las redes sociales de que Glas había contraído tuberculosis o había sido trasladado debido a una emergencia médica.
La tuberculosis en particular es una enfermedad común en el sistema penitenciario ecuatoriano. En febrero, el gobierno admitió que sólo en 2025 se habían producido más de 600 muertes y miles de infecciones en las prisiones. Al mismo tiempo, el gobierno y el SNAI niegan la existencia de una epidemia y de brotes específicos en prisiones individuales. Más recientemente, a finales de mayo hubo informes de que un prisionero en El Encuentro había muerto de tuberculosis. El SNAI negó los informes y señaló como causa de la muerte la inflamación del páncreas. Sin embargo, es poco probable que esto reduzca las críticas al sistema penal ecuatoriano.
Según organizaciones de derechos humanos, el caso Glas es emblemático de un sistema penitenciario que fracasa en varios sentidos: tanto hacia el individuo como hacia la sociedad.