Mocoa. A principios de 2026, el proyecto minero de cobre y molibdeno en Mocoa, en el sur de Colombia, volverá a estar en el centro de un debate público. La atención se centra en la empresa minera canadiense Copper Giant Resources Corp., las comunidades indígenas y las organizaciones ambientalistas. El detonante es un informe técnico presentado recientemente por la empresa, que aumenta significativamente el potencial mineral del yacimiento, mientras organizaciones sociales critican que una consulta realizada solo incluyó a una comunidad indígena y no representa a todos los potencialmente afectados.
Soraida Chindoy, de la organización Guardianes de la Andinoamazonía, enfatiza que metales como el oro, el cobre o el molibdeno contenidos en el suelo no deben entenderse como materias primas, sino como parte de un sistema vivo. “Si estos elementos están ahí es por una razón: porque nutren y posibilitan la vida”, afirmó públicamente Chindoy. El agua, los bosques y los modos de vida indígenas están inextricablemente vinculados.
El 9 de enero, Copper Giant publicó un informe técnico que muestra reservas de más de 12 mil millones de libras de cobre equivalente, incluidos aproximadamente 7,6 mil millones de libras de cobre y mil millones de libras de molibdeno. Los datos se basan en estudios geofísicos y perforaciones, lo que supera significativamente las estimaciones anteriores y aumenta el interés comercial en el proyecto. Sin embargo, actualmente esta solo se encuentra en fase de exploración y no cuenta con permiso ambiental para minería comercial.
En octubre de 2025, Copper Giant anunció que había firmado un acuerdo para llevar a cabo la llamada Consulta Previa -una consulta previa a los residentes requerida por ley- con el Resguardo indígena Inga Condagua. El proceso se llevó a cabo en coordinación con el Ministerio del Interior de Colombia. Sin embargo, los críticos señalan que esta consulta se limita exclusivamente a esta comunidad y no incluye a otros grupos indígenas o residentes rurales o urbanos que también se ven afectados por el proyecto.
Por ello, organizaciones indígenas y grupos ambientalistas del departamento de Putumayo critican que el acuerdo no representa un proceso de participación amplio y democrático. Advierten sobre los posibles impactos de la minería en la biodiversidad, los recursos hídricos y los modos de vida tradicionales. En una declaración conjunta de 2025, representantes de 15 pueblos indígenas del Putumayo reiteraron su oposición al proyecto y advirtieron sobre una creciente comercialización de territorios sagrados.
Nada pasa sin musgo
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El conflicto tampoco ha terminado a nivel institucional. La autoridad ambiental regional Corpoamazonia emitió resoluciones para restringir las actividades mineras en áreas ecológicamente sensibles de Mocoa y sus alrededores. Sin embargo, a partir de enero de 2026 no habrá ninguna decisión judicial final que detenga por completo el proyecto. En 2025, un tribunal simplemente ordenó que se suspendieran ciertas acciones administrativas hasta que se determine si son necesarias más consultas con las comunidades indígenas afectadas.
La región de Mocoa se considera particularmente biodiversa y desempeña un papel central en la regulación de las cuencas que abastecen a numerosas comunidades. Esta importancia ecológica exacerba el debate sobre la compatibilidad de la minería y la protección del medio ambiente.
El cobre se considera una materia prima estratégica a nivel mundial para la transición energética y se utiliza, entre otras cosas, en sistemas solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos. El gobierno colombiano ha enfatizado en los últimos años que considera la extracción de estos minerales clave como parte de su estrategia para participar en las cadenas de valor de la transición energética global.
En diciembre de 2025, el Ministerio de Minas y Energía abrió una nueva ronda minera con 14 áreas estratégicas de financiamiento, que tiene como objetivo explícito apoyar la transición energética y el desarrollo industrial. En octubre de 2025, el gobierno también presentó al parlamento un proyecto de ley de minería para una transición energética justa. Según la Agencia Nacional de Minería, el cobre es oficialmente uno de los minerales estratégicos para la transición energética en Colombia.
Para los actores locales, el concepto de “minería verde” es problemático. Sostienen que incluso en la fase de exploración existen riesgos importantes para el agua, los ecosistemas y los modos de vida tradicionales y que los beneficios de la transición energética surgirán principalmente fuera de la región, en los mercados internacionales. El caso de Mocoa ilustra una tensión fundamental entre los objetivos climáticos globales y los límites ecológicos y sociales de las regiones en las que se extraen las materias primas necesarias para alcanzarlos.