Preocupaciones por la presencia militar acordada de Estados Unidos en Paraguay

El 11 de marzo de 2026, la Cámara de Diputados de Paraguay aprobó con 53 votos el llamado Acuerdo Sofá (Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas), que regula la presencia temporal de tropas estadounidenses y personal civil estadounidense en el país. Para el gobierno paraguayo, se trata de un “compromiso estratégico” para combatir el crimen organizado. Sin embargo, muchos ven esto como otra “intervención directa” de Estados Unidos en Paraguay.

Para los estados vecinos, esto representa una amenaza a la seguridad del triángulo fronterizo (Brasil-Paraguay-Argentina). El presidente paraguayo, Santiago Peña, firmó el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas Armadas (SOFA) con Estados Unidos. Crea un marco legal para la estancia temporal de personal civil y militar del Pentágono y de empresas estadounidenses en Paraguay para realizar actividades relacionadas con visitas a barcos, entrenamiento y ejercicios militares.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su preocupación por la presencia de militares estadounidenses en Paraguay y la posibilidad de que “un país decida invadir Brasil”. Al parecer, la cooperación militar entre Asunción y Washington puede representar una “amenaza” para Brasilia. “¿Un país más pequeño pronto decidirá invadir Brasil y entonces estaremos en problemas?” Dijo Lula.

La iniciativa, acordada en diciembre por el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el Ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, fue ratificada por el Congreso de Paraguay el mes pasado. “Se trata de un acuerdo internacional que crea un marco jurídico y facilita la cooperación y la formación conjunta en los ámbitos de seguridad y defensa”, afirmó el Gobierno en un breve comunicado.

El acuerdo se basa en el pretexto de una cooperación más estrecha en los ámbitos de la seguridad y la lucha contra el crimen organizado. Según la Cámara de Diputados de Paraguay, la medida representa un giro estratégico en la región dentro del plan “Escudo de las Américas” esbozado por el presidente estadounidense, Donald Trump, en una reunión con líderes de derecha de la región.

Entre los objetivos declarados figuran frenar el narcotráfico y los flujos migratorios en la región, fortalecer las fronteras de los aliados en la lucha contra estos fenómenos y la competencia con China, es decir, hacer retroceder el avance económico y político del gigante asiático en América Latina a través de alianzas militares y de seguridad.

Si bien Washington ha ejercido durante mucho tiempo una influencia significativa sobre la política interna y exterior de Paraguay, esta estrecha cooperación se ha vuelto particularmente evidente en el último año bajo los gobiernos de Santiago Peña y Donald Trump. Antes de la firma del acuerdo, la presencia militar estadounidense en Paraguay se limitaba a programas de entrenamiento, operaciones antinarcóticos e intercambio de inteligencia sobre amenazas de crímenes transnacionales.

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Paraguay se está posicionando así como un importante aliado de Estados Unidos en el hemisferio. También se pueden observar acontecimientos similares en otros países; Por ejemplo, el nuevo gobierno de ultraderecha de Chile también ha expresado interés en unirse a esta iniciativa a través de acuerdos que vinculen la seguridad con el acceso a minerales críticos fundamentales para la tecnología moderna.

Diversos círculos políticos advierten que el acuerdo representa una transferencia de poderes judiciales ya que otorga a los soldados extranjeros inmunidad frente a la legislación nacional. Una vez que el acuerdo entre en vigor, el punto de conflicto actual será la tensión entre la política de seguridad nacional y el mantenimiento de la autonomía legal frente a jurisdicciones extranjeras.

Uno de los puntos más discutidos en el Congreso fue el hecho de que Paraguay está permitiendo que Estados Unidos ejerza su propia jurisdicción penal sobre su personal mientras se encuentre en territorio paraguayo. Esto significa que los crímenes cometidos por soldados estadounidenses en territorio paraguayo deben ser juzgados en Estados Unidos y no en Paraguay. La oposición lo ha criticado. Además de Paraguay, Estados Unidos también ha celebrado acuerdos de este tipo con Ecuador, El Salvador, Panamá, Trinidad y Tobago, Honduras, Belice y Guatemala.

Los críticos argumentan que esta iniciativa otorga privilegios excesivos al personal estadounidense y crea una relación de seguridad desigual entre los dos países. El diputado opositor Adrián Vaesken, del Partido Liberal, declaró que “aprobar este acuerdo es una verdadera traición a la patria” y el líder del Frente Guasu, Sixto Pereira, lo calificó de “injerencia directa”.

El Acuerdo Sofá no otorga libertad ilimitada para las operaciones militares, pero especifica las tareas permitidas en el marco de la cooperación técnica. Los puntos clave del documento estipulan que se permite el ingreso al país de personal estadounidense para realizar las siguientes tareas: entrenamiento especializado y ejercicios militares conjuntos con las fuerzas armadas locales; operaciones de asistencia humanitaria en zonas vulnerables y formación estratégica para combatir el terrorismo y el narcotráfico transfronterizo.

Ante las dudas del público, el canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, aclaró que este acuerdo no permite el establecimiento de bases militares permanentes de Estados Unidos. La estancia del personal estadounidense es temporal y siempre atada a los objetivos específicos del acuerdo. El acuerdo estipula que el personal estadounidense gozará de inmunidad equivalente a la de los diplomáticos. Si un soldado estadounidense comete un delito en territorio paraguayo, Estados Unidos ejerce jurisdicción penal sobre su propio personal. Esto encontró la oposición de varios sectores de la sociedad, ya que podría conducir a la impunidad y violar la soberanía nacional.

*Celso Guanipa es periodista y politólogo paraguayo y colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (Clae).