No se puede negar que la República Popular China ha liderado el mundo en el desarrollo de misiles hipersónicos. El primer misil hipersónico moderno fue producido por Rusia, pero China aparentemente lo ha superado en variedad, capacidad y total de armas en su inventario. El más nuevo podría poner en peligro a los buques de la Armada de los Estados Unidos. China reveló el misil balístico antibuque hipersónico YJ-20 en septiembre de 2025 en su desfile anual del Día de la Victoria, y los funcionarios de defensa occidentales están tomando nota.
Todos los misiles antibuque representan un peligro significativo para los buques de guerra estadounidenses, pero cuando se elevan a hipersónicos, que es una velocidad de Mach 5 (3.836 mph) o más, las cosas se complican. El YJ-20 está diseñado para atacar y hundir portaaviones estadounidenses, lo cual tiene sentido, ya que son la base de la fuerza de la Marina de los EE. UU. Para contrarrestar las amenazas de los misiles antibuque, los portaaviones están en el centro de una defensa en capas a través de sus grupos de ataque de portaaviones.
Estos incluyen múltiples tipos de embarcaciones de superficie y subsuelo que brindan capacidades ofensivas y defensivas para protegerse entre sí. Lamentablemente, los misiles hipersónicos plantean un problema complejo en términos de interceptación. Al momento de escribir este artículo, es casi imposible interceptar un misil hipersónico, e incluso si uno fuera disparado desde el cielo, China tiene el arsenal para disparar múltiples YJ-20 a un solo objetivo, lo que podría abrumar sus defensas. Si bien no se sabe mucho sobre el nuevo misil hipersónico, los escasos detalles disponibles sugieren que Estados Unidos y sus aliados deben intensificar su juego defensivo para contrarrestar estas nuevas amenazas de alta velocidad.
Los peligros que plantea el nuevo misil hipersónico antibuque de China
Si bien la mayoría de las naciones cercanas a Estados Unidos tienen una variedad de misiles antibuque, hacerlos hipersónicos es un gran salto tecnológico que deja a la mayoría de los buques de superficie completamente vulnerables. Un misil hipersónico viaja a velocidades de alrededor de una milla por segundo, una cifra difícil de calcular. Mientras estos misiles rugen en el aire, vuelan tan rápido que el tiempo entre el lanzamiento y el impacto en el objetivo se condensa hasta un punto que los sistemas de defensa antimisiles a bordo no pueden mantener el ritmo.
China comenzará las pruebas en el mar en breve y es probable que el YJ-20 pronto se encuentre en estado operativo. Si bien China no tiene la costumbre de atacar los portaaviones estadounidenses, mantiene un suministro listo de sistemas de armas para mantener a raya a la flota. Este tipo de estrategia requiere una capacidad ofensiva avanzada diseñada para mitigar la potencia de fuego superior y la ventaja tecnológica que presentan los modernos portaaviones nucleares de Estados Unidos.
El desarrollo avanzado de misiles hipersónicos por parte de China varía considerablemente, ya que el arsenal incluye una variedad de tipos de misiles que pueden llegar a Estados Unidos en tan solo 90 minutos. Para un barco que está en el agua en algún lugar cerca de China, ese tiempo se reduciría considerablemente con un YJ-20, lo que probablemente eliminaría la capacidad de la Armada para emplear contramedidas y defensas exitosas. Debido a esto, Estados Unidos está trabajando arduamente en el problema mientras continúa la superioridad tecnológica entre las dos principales superpotencias mundiales.