Perú/Callao. El gobierno peruano del presidente interino José María Balcázar declaró el estado de emergencia por 30 días para la región metropolitana de Lima y la vecina provincia portuaria del Callao. Esta medida entró en vigor el 2 de marzo de 2026 y tiene como objetivo combatir la escalada delictiva, especialmente los asesinatos y las extorsiones, con un mayor despliegue policial y militar, según informó el portal de noticias Nodal.
Según el decreto, mientras dure la medida se restringirán derechos constitucionales básicos como la libertad de reunión, la libertad de circulación y la inviolabilidad del domicilio. La policía estatal mantiene el control del orden interno, pero cuenta con el apoyo de las fuerzas armadas. Las medidas de seguridad específicas incluyen mayores controles de identidad en espacios públicos y la prohibición de que dos adultos conduzcan juntos una motocicleta, una táctica utilizada específicamente para combatir los asesinatos por encargo. Las excepciones sólo se aplican a las fuerzas de seguridad, servicios de emergencia y familiares cercanos.
El trasfondo de la decisión es la situación de seguridad: según datos del Registro Nacional de Defunciones (Sinadef), en el presente año se registraron 312 asesinatos, 134 de ellos en la capital. El gobierno está respondiendo a demandas de las autoridades locales, como las del alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, quien abogó por continuar con las medidas restrictivas para combatir el crimen.
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Las críticas a la eficacia de esta estrategia provienen de expertos y ex miembros del gobierno. El politólogo Martin Ueda señaló que los estados de emergencia pueden garantizar el orden a corto plazo, pero no ofrecen soluciones estructurales contra redes criminales complejas. Señaló la ciudad de Trujillo, donde se han aplicado medidas similares durante más de un año sin éxito significativo. El exministro del Interior Wilfredo Pedraza también calificó la estrategia como un fracaso porque no frenó eficazmente la extorsión ni el crimen organizado.
Esta nueva declaración se produce apenas nueve días después del fin de un estado de emergencia anterior impuesto bajo el gobierno interino depuesto de José Jerí. Mientras los expertos piden reformas estructurales y vigilancia de los centros logísticos del crimen en las prisiones, el liderazgo actual sigue dependiendo de la presencia de patrullas militares en las calles.