Parlamento cubano aprueba reformas económicas de gran alcance

La Habana. La Asamblea Nacional cubana aprobó este jueves por unanimidad un paquete de 176 medidas. El Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) había aprobado previamente las reformas en una reunión extraordinaria el miércoles. La inusualmente rápida sucesión de la adopción, apenas unos días después del anuncio del pasado viernes, subraya la urgencia del proyecto.

“Lo que queremos implementar es un programa de emergencia económica y social con medidas que forman parte de nuestro programa de gobierno y de las políticas adoptadas por el partido”, dijo Díaz-Canel al Comité Central. Las reformas incluyen “decisiones que ya no se pueden posponer”, aunque no haya un consenso absoluto en todos los ámbitos. Es hora de “cambiar todo lo que hay que cambiar”, explicó Díaz-Canel.

Las reformas pretenden contrarrestar los efectos del bloqueo estadounidense masivamente reforzado y, al mismo tiempo, resolver problemas estructurales de larga data en el modelo económico. “Nuestra querida Cuba vive las horas más difíciles de este siglo y tenemos la responsabilidad histórica de salvarla”, afirmó el presidente.

El primer ministro Manuel Marrero presentó las medidas en un discurso de casi dos horas ante los parlamentarios. Las reformas tenían como objetivo “mejorar la calidad de vida de millones de cubanos”. Toda propuesta de reforma parte de la premisa de que deben preservarse los logros más importantes de la revolución. Las reformas no deben entenderse como una renuncia a la construcción del socialismo, sino como un “requisito previo para su preservación”.

El paquete de reformas estipula, entre otras cosas, que en el futuro las empresas privadas podrán emplear a más de 100 personas. También se debería permitir a los empresarios gestionar por primera vez varias empresas privadas al mismo tiempo. La lista de actividades prohibidas se reduce de 125 a 55. Las empresas estatales pueden convertirse en sociedades anónimas o sociedades de inversión, manteniendo el Estado una participación mayoritaria en sectores estratégicamente importantes, según Marrero.

Además, por primera vez se permitirá la entrada de capital privado en el sector financiero, incluida la posibilidad de establecer bancos privados y oficinas de cambio bajo la supervisión del banco central. Un mercado de divisas digital tiene como objetivo facilitar los movimientos de capital. En el sector inmobiliario se prevé la venta de propiedades estatales a personas y empresas nacionales y extranjeras, incluidos cubanos residentes en el exterior.

El sector turístico también debería abrirse a “nuevos actores” bajo “nuevas modalidades”. Por primera vez, las agencias de viajes, las empresas de alquiler de coches y otros servicios turísticos que antes estaban reservados al Estado podrán ser gestionados por empresas privadas. Además, los destinos que antes se consideraban “estratégicos” protegidos, como el casco antiguo de La Habana, Trinidad o las islas costeras (cayos), se abrirán a las inversiones de todos los actores.

Las inversiones extranjeras directas deben promoverse y facilitarse específicamente, incluyendo explícitamente a los cubanos que viven en el exterior. “A todo aquel que quiera trabajar con Cuba sin querer imponerle nada, le decimos esta noche desde el fondo de nuestro corazón: Esta es su casa y la puerta está abierta para usted”, dijo Díaz-Canel.

Los precios ya no deberían fijarse de forma centralizada, sino determinarse mediante mecanismos de mercado. La planificación socialista no debe ignorar las reglas del mercado, sino que debe “incluirlas y regularlas en interés del desarrollo nacional”, explicó Marrero.

Ya no se aplicará el monopolio estatal del comercio exterior; En el futuro, todos los actores, incluidos los agricultores, tendrán acceso directo al comercio exterior. El plazo máximo de arrendamiento de tierras para inversores extranjeros se incrementará a 99 años.

Mediante la fusión de ministerios y la reducción de puestos de trabajo en la administración se crearán nuevos fondos para la reestructuración de los sistemas sociales y mejores salarios. se liberará el sector financiado con cargo al presupuesto. En un primer paso, el salario mínimo aumentará de 2.100 en julio a 3.110 pesos (unos cuatro euros). La subvención general de productos se sustituirá por pagos de transferencia específicos a grupos vulnerables; Para este fin se creará un nuevo fondo de protección social.

Otros puntos incluyen procedimientos de insolvencia, liquidación y reestructuración de empresas estatales, así como una mayor descentralización de la toma de decisiones en beneficio de las empresas estatales y los municipios. Un nuevo sistema fiscal permitiría a empresas públicas y privadas, nacionales y extranjeras, financiar servicios públicos, incluida la eliminación de residuos, de forma proporcional.

El Primer Ministro anunció la creación de un grupo de trabajo para gestionar el impacto de las reformas en el sistema legal del país. Después de la votación no quedó claro con qué rapidez y a través de qué mecanismos específicos deberían implementarse las medidas. Díaz-Canel explicó que la implementación se realizará “por fases y mediante proyectos piloto verificables”, con la corrección oportuna de los errores.

Díaz-Canel reconoció retrasos en la implementación del proceso de reformas iniciado en 2011 ante el Comité Central. Las medidas ahora decididas “no son ideas nuevas, sino decisiones que el país discutió y adoptó hace años. El error no fue proponerlas, sino posponerlas”. – y esta fase de procrastinación debe llegar a su fin”.

Según Díaz-Canel, las reformas económicas son “para avanzar en la defensa del socialismo, para apoyar y ampliar la justicia social, para crear riqueza económica y distribuirla equitativamente”. Para mantener los logros sociales del país, el Estado necesita riqueza. Pero esto hay que ganárselo, “de lo contrario no habrá justicia social”. Todo lo demás es “un cuento de hadas”, afirma Díaz-Canel.

Cuba se encuentra en su peor crisis económica en décadas. La economía nacional se ha derrumbado alrededor del 12 por ciento desde 2019; Se espera que la recesión continúe durante el año en curso.

El sistema económico del estado lleva años paralizado en gran medida debido a la falta de fondos para la inversión y la producción. Desde enero, el país también sufre un bloqueo energético por parte de la administración del presidente estadounidense Donald Trump y sanciones enormemente endurecidas contra terceros países. Un decreto presidencial emitido a principios de mayo sanciona específicamente a las empresas extranjeras que hacen negocios con el Estado cubano. Estas medidas han obligado a los inversores extranjeros y a los socios comerciales a retirarse y han paralizado prácticamente el turismo.

El miembro del Politburó José Amado Ricardo Guerra dejó la carta en la que Raúl Castro declaró su consentimiento a las reformas

En una carta leída al Politburó el miércoles y luego a los parlamentarios el jueves, Raúl Castro dio su aprobación explícita a las reformas y pidió su rápida implementación.

Dirigiéndose a Washington, Díaz-Canel rechazó expresamente la idea de que las reformas fueran resultado de presiones de Estados Unidos. “Lo hacemos no por presión de los yanquis, sino porque hemos llegado a un momento de madurez y reflexión”, dijo tras la votación. Al mismo tiempo, reiteró la voluntad de su Gobierno de hablar con Washington sobre todos los temas “sin odio, pero sin miedo”, y añadió: “Si realmente quieren ayudar al pueblo cubano, que vivan”. El Departamento de Estado de Estados Unidos no hizo comentarios de inmediato sobre los anuncios.