Ushuaia. Fuerzas federales tomaron el control del puerto de Ushuaia en el extremo sur de Argentina en una operación sorpresa en las primeras horas del 21 de enero. Miembros de la oposición, sindicalistas y analistas políticos ven esto como el primer paso hacia la privatización del puerto y su posible “entrega” al gobierno estadounidense de Donald Trump.
La Autoridad Nacional Portuaria y Marítima (ANPYN) ocupó las oficinas administrativas y áreas operativas del puerto y desalojó a los trabajadores. La intrusión sorpresiva y el fuerte despliegue de fuerzas de seguridad los dejaron en “completa incertidumbre”, según el periódico sindical Identidad Sindical.
El sindicato regional CGT Ushuaia criticó que la intervención del gobierno central se haya realizado de manera silenciosa y contundente, sin declaraciones públicas ni medidas de protección para los trabajadores portuarios.
El gobierno de Milei acusa a la dirección portuaria de supuestas irregularidades financieras y deficiencias de infraestructura. Ordenó la intervención por un plazo de doce meses.
El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, rechazó las acusaciones del Gobierno central. “No compartimos la medida ni su justificación y creemos que no existe una justificación objetiva para una decisión de esta magnitud”, explicó Melella en X.
La seguridad operativa ahora está controlada por la Guardia Costera Nacional y la dirección técnica está a cargo de personal de Tierra del Fuego, pero bajo el liderazgo de funcionarios federales.
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La opinión pública local señala que esta medida priva a la provincia de su instrumento de soberanía más importante en el sur. El diputado provincial peronista Matías Lapaluda dijo: “La intervención del Gobierno nacional en el puerto de Ushuaia es gravísima. Es una intromisión indebida en bienes, jurisdicciones e ingresos que pertenecen a la provincia”.
“La pérdida de la administración local significa en la práctica que Tierra del Fuego pasará a ser un mero espectador en las decisiones sobre el Atlántico Sur y la Antártida, que son los pilares de su existencia como provincia”, según el diario chileno El Ciudadano.
Los críticos temen una posible privatización de los servicios portuarios y la adjudicación del puerto a la gran empresa Mirgor. También ven el peligro de que el Polo Logístico Antártico sea entregado a grandes inversores. Es un lugar portuario, de abastecimiento y logístico. Desde allí se organizan y apoyan las expediciones antárticas.
El exdiputado Alejandro Rodríguez señaló que Milei ordenó la intervención y transferencia del puerto de Ushuaia a manos del Estado central poco antes de su reunión con el presidente estadounidense Trump en Davos. Rodríguez destacó la importancia estratégica del puerto no sólo para el comercio y el turismo regional, sino también para la geopolítica: “Milei ofrecerá el puerto de Ushuaia al presidente de Estados Unidos para uso militar y comercial”.
Los intereses estadounidenses se ven en Ushuaia, afirmó el peronista ex titular del ahora disuelto Ministerio de Malvinas, Guillermo Carmona. También hay que tener en cuenta la “voluntad del gobierno de Milei de ceder ante el deseo de Estados Unidos de una mayor presencia en el sur de Argentina”.