Chilpancingo de los Bravo/Ciudad de México. Integrantes de una misión civil de observación documentan la situación actual de los pueblos indígenas atacados por el crimen organizado en el municipio de Chilapa en el estado de Guerrero. El pasado miércoles se llevó a cabo una conferencia de prensa para presentar su informe, titulado “Criminalización, exterminio y graves violaciones a los derechos humanos en los pueblos de Montaña Baja en Guerrero”.
La misión visitó las regiones afectadas del 22 al 24 de mayo. El llamado fue realizado por el Congreso Nacional Indígena (CNI) ante la ola de violencia que sufren los pueblos organizados en el Consejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) desde el pasado 6 de mayo (informó Amerika21). La violencia provino del grupo criminal organizado paramilitar “Los Ardillos” y resultó en varias muertes y heridos. La misión de observación también documentó a más de 2.000 personas que fueron desplazadas de los pueblos de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán. El objetivo de la misión era refutar la narrativa del gobierno mexicano de que se trataba de “conflictos entre bandas criminales”, y las autoridades restaron importancia al alcance de la violencia.
La misión recopiló documentos y declaraciones de testigos que muestran ataques con drones y el uso de armas pesadas. Teniendo en cuenta los crímenes, que incluyen asesinatos, desapariciones forzadas y desalojos, así como la quema de casas y campos de maíz y la matanza de animales de granja, es significativo que el Estado “aún no haya iniciado ninguna investigación”. No hubo “ni carpetas de investigación, ni informes, ni detenidos”, denunció la abogada Carla Zamora. En general, la misión de observación cree que se han cometido crímenes contra la humanidad.
En consecuencia, las comunidades afectadas y la misión de observación se mostraron escépticas ante las “rondas de diálogo” y las “conversaciones de paz” convocadas por el gobierno. La misión enfatizó que los “Ardillos” llevan mucho tiempo trabajando con actores políticos en Guerrero y controlando ciudades enteras. Un comité de paz convocado ad hoc por las autoridades en Chilapa “colapsó” antes de poder comenzar su trabajo.
La misión también denunció la falta de medidas de protección por parte del gobierno: los representantes comunitarios y los periodistas estaban completamente indefensos ante la violencia en la región. En los ataques del 6 de abril fue asesinado el representante comunitario Isaías Morales Lucas. Poco antes, el Ministerio del Interior rechazó su solicitud para ser incluido en el mecanismo de protección a defensores de derechos humanos.
La propia misión también fue testigo de la ausencia de medidas gubernamentales: las autoridades rechazaron una solicitud de acompañamiento de protección, dada la situación de peligro para la vida. Según Jesús Cuéllar, co-coordinador de la misión, las autoridades adujeron como motivo la distribución engañosa de un vídeo sacado de contexto. En este, los miembros de la misión de observación pidieron a la policía y al ejército que se retiraran, pero sólo de la plaza central del pueblo de Alcozacán, ya que su presencia imposibilitaba el uso del parque.
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La misión de observación constató una “guerra de información” con una avalancha de información falsa. Durante los ataques más graves a las aldeas, circuló en las redes sociales un video en el que los desplazados pedían ayuda al gobierno estadounidense. Poco tiempo después, la CIPOG-EZ se desmarcó claramente de estos vídeos, calificando al presidente estadounidense Donald Trump de “asesino genocida” y afirmando que las grabaciones se realizaron en un clima de “dolor y desesperación” ante los ataques en curso.
Miembros del CNI enfatizaron durante la conferencia de prensa que los hechos en Guerrero fueron parte de un patrón más amplio de ataques a comunidades organizadas en México. El día de la conferencia de prensa se reportó un aumento de ataques por parte del cartel “Jalisco Nueva Generación” desde el municipio de Santa María de Ostula en el estado de Michoacán. El mensaje es que “cualquier persona que se niegue a ser esclavo debe soportar esta injusticia”, enfatizaron los indígenas, ante la violencia en varios territorios.
En Santa María de Ostula, como en los municipios de Guerrero, la violencia no es nueva: la presentación de la actual misión de observación comenzó con una revisión de una misión de observación que ya documentó graves violaciones de derechos humanos en la misma región en 2021. Desde 2015, un total de más de 80 miembros del CIPOG-EZ han sido asesinados, otros han sido desaparecidos forzadamente hasta el día de hoy.
Uno de los desplazados dijo a la misión que no sólo sufrían de pobreza, sino que “ahora nos están expulsando de nuestra tierra y amenazando con matarnos”. Pero lo más triste es que “los representantes del gobierno no pueden llegar a un acuerdo e incluso los alcaldes ya han anunciado que se retirarán del comité de paz”.
Paralelamente a la misión de observación se llevaron a cabo acciones de solidaridad internacional para el CIPOG-EZ, así como acciones y eventos de solidaridad en Alemania. El informe detallado sobre las violaciones de derechos humanos en Guerrero, con el que comenzó la conferencia de prensa, ya está disponible en traducción al alemán y está a la venta; todas las ganancias van directamente al CIPOG-EZ.