SanSalvador. El 23 de diciembre de 2025, varios cientos de empleados del hospital público Rosales de la capital fueron despedidos sin dar motivos, entre ellos médicos, enfermeras, técnicos de laboratorio y personal de limpieza. “Hola, queremos informarle que ya se encuentra despedido debido al cierre del Hospital Rosales. Le agradecemos sus muchos años de trabajo y le solicitamos que se comunique con el Departamento de Recursos Humanos para recibir su indemnización”, dijo la dirección del hospital. No estaba claro cuándo y cuánto se pagarían las indemnizaciones por despido. Ese mismo día se produjeron nuevas altas en los hospitales de Zacamil y El Salvador (San Salvador), así como en el hospital San Juan de Dios de San Miguel y en una clínica psiquiátrica de Soyapango.
El antiguo edificio del Hospital Rosales permanecerá cerrado en un futuro previsible. La inauguración del nuevo edificio es inminente. Ya en agosto de 2025, el Parlamento aprobó una ley que crea la Red Nacional de Hospitales, una institución que funciona en paralelo al sistema estatal de salud y fuera del control del Ministerio de Salud (Minsal). El nuevo Hospital Rosales también forma parte de esta red hospitalaria. Éste ya no está sujeto a la ley sobre compras oficiales y puede contratar médicos extranjeros que no necesariamente tienen que tener sus calificaciones profesionales reconocidas en el país. Ya entonces, los críticos y los sindicatos temían que esta red hospitalaria pudiera conducir a la privatización del sistema sanitario.
El 30 de diciembre, el Movimiento de Trabajadores Despedidos (MTD) anunció que sólo el año pasado se habían registrado 7.772 despidos, la mayoría de ellos en el sector de la salud pública. De ellos, 3.500 fueron reportados por el Ministerio de Salud (Minsal), incluido el Hospital Rosales, 1.800 fueron reportados por el Fondo de Solidaridad para la Salud (FOSALUD), mientras que 672 fueron por el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS).
En una protesta en el Monumento a la Constitución, su portavoz Héctor Rodríguez explicó que los despidos no sólo fueron un golpe a la salud, sino también a las actividades sindicales, pues también fueron despedidos 500 sindicalistas y las condiciones para su reempleo son precarias. En 2025, un total de más de 22.000 funcionarios públicos serán despedidos en El Salvador, dijeron los manifestantes.
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La Coordinación Nacional para la Protección de la Salud del Pueblo Salvadoreño (Conadesa) ha prometido apoyo legal y sindical a los despedidos. La Asociación Médica Latinoamericana Ibérica y del Caribe (Confemel) y los Colegios Médicos de Centroamérica también expresaron su apoyo “sin reservas y decidido” al Colegio Médico de El Salvador y sus profesionales. Además, el gremio médico llamó a las autoridades del país centroamericano a “cesar toda forma de persecución, restablecer los canales de diálogo institucional y trabajar por un proceso de trabajo constructivo que permita fortalecer el sistema de salud pública en beneficio de toda la población salvadoreña”, dijo la asociación.
Las consecuencias de los despidos en el sistema sanitario son inmediatamente visibles. Según informes de prensa, la entrada del antiguo Hospital Rosales todavía estaba custodiada por una fuerte presencia policial a principios de 2026, mientras decenas de pacientes con enfermedades crónicas encontraron que sus citas de tratamiento habían sido pospuestas hasta nuevo aviso por falta de personal. Los pacientes en diálisis tuvieron que buscar alternativas privadas costosas.
Por su parte, el Ministerio de Salud publicó un breve comunicado en redes sociales en el que aseguró que la atención estaba “garantizada” y que los retrasos eran parte del proceso de “modernización del sistema”, aunque los informes de los pacientes afectados pintan un panorama diferente.