Montaña Baja. El 17 de julio de 2026, Jesús Plácido Galindo, portavoz y líder del Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), fue detenido en un retén del ejército mexicano. Le informaron que estaba detenido por asesinato, secuestro y su presunto papel como autor intelectual dentro del grupo criminal Los Tlacos. Según diversas organizaciones mexicanas de derechos humanos, se trata de acusaciones falsas. Estuvo desaparecido por más de 20 horas hasta que el 19 de julio se anunció que había sido trasladado a un penal de máxima seguridad en Almoya de Juárez, Estado de México, donde se encuentra en régimen de aislamiento. No se le permitió comunicarse con familiares, con un abogado defensor libremente elegido ni con una organización de derechos humanos para obtener información sobre su salud y su situación jurídica.
Jesús Plácido Galindo pertenece a la comunidad indígena “Pueblo de la Lluvia (Na Savi)”, que significa “Gente de la Lluvia”. Proviene de una familia que ha estado involucrada en las luchas por la autonomía y la autodeterminación indígena durante generaciones. Galindo actúa como defensor de derechos humanos y como representante de los territorios indígenas.
Como cofundador de CIPOG-EZ, Galindo ha estado haciendo campaña por los derechos de las comunidades indígenas en Guerrero durante años. En este contexto, durante los últimos dos años ha recibido crecientes amenazas de muerte por parte de grupos del crimen organizado, incluido Los Ardillos. Las comunidades del CIPOG-EZ también han estado cada vez más expuestas a ataques del crimen organizado en los últimos años. Según informes de la prensa local y libre de México, así como de una reciente comisión civil de observación que operó en la zona de Montaña Baja del estado de Guerrero, entre 2014 y 2026, 84 miembros de comunidades de la región fueron asesinados y otros 25 secuestrados.
Según el Centro de Derechos Humanos de Tlachinollan, la violencia alcanzó su punto máximo en mayo de 2026: “Los Ardillos” atacaron a la población indígena con armas de gran calibre y drones cargados de explosivos. Alrededor de 2.000 personas se vieron obligadas a huir (informó America21).
Galindo es considerado un defensor de derechos humanos reconocido en el mecanismo oficial de protección del Ministerio Federal del Interior. Sin embargo, en los últimos meses, dice, se le ha privado repetidamente de medidas de protección clave, incluida la escolta personal, lo que describió como una “sentencia de muerte”. Recientemente, el regulador financiero bloqueó su cuenta bancaria.
Según sus partidarios y reportes actuales del Congreso Nacional Indígena (CNI), la detención tiene relación con el hecho de que Galindo declaró públicamente que los tres niveles de gobierno eran presuntos responsables de las agresiones y que toleró el avance de grupos criminales en la región. También mencionó por su nombre la conexión entre el crimen organizado y las fuerzas gubernamentales.
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El Congreso Nacional Indígena (CNI) y la Comisión de Observación Civil (SEXTA) escriben sobre el caso: “Expresamos nuestra profunda preocupación y nuestra enérgica condena por la detención y aislamiento sufrido por Jesús Plácido Galindo, defensor de derechos humanos y hablante de la lengua indígena tu’un savi. Además se encuentra delicado de salud y depende del suministro de medicamentos específicos. Su enfermedad se ha agravado debido a las constantes presiones y amenazas del Estado y el crimen organizado en relación con su trabajo (…) Existen serios indicios de graves violaciones a sus derechos humanos y al debido proceso”.
Su madre Enedina también comentó el incidente en un vídeo: “Exijo su liberación inmediata porque no hay cargos contra él. El gobierno sólo lo está acusando porque mi hijo señala a nivel estatal y nacional que el gobierno no está haciendo nada por el pueblo – por eso están tratando de silenciarlo ahora mismo. Es un luchador social, un defensor del pueblo. No es un criminal. Quiero su liberación inmediata”.
Desde el arresto, según estructuras de observación civil, la solidaridad ha ido creciendo en México e internacionalmente; Una petición está recogiendo firmas para su liberación. El caso se sitúa en el contexto de acusaciones similares contra activistas indígenas y defensores de los derechos humanos, cuyo trabajo, según estos relatos, ha sido respondido repetidamente con violencia y procesamiento penal.
Además, el comunicado actualmente publicado por el Centro de Derechos Humanos de Tlachinollan muestra un problema estructural: la actitud negativa del gobierno mexicano hacia el derecho de las comunidades indígenas a ejercer su autonomía y exigir sus derechos. Según esta evaluación, los esfuerzos de los tres niveles de gobierno para criminalizar a Jesús Plácido Galindo dejan en claro que la defensa de los derechos humanos continúa planteando desafíos importantes para el gobierno de Claudia Sheinbaum.
El próximo jueves está previsto que Jesús Plácido Galindo sea citado a su primera audiencia ante el tribunal federal.
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