Más represión contra las protestas de Milei en Argentina

Buenos Aires. Organizaciones de derechos humanos han denunciado un continuo aumento de la represión estatal en Argentina durante la administración del presidente Javier Milei, particularmente en relación con las protestas sociales de 2024 y 2025. Así se desprende del informe de seguimiento sobre la represión contra las protestas elaborado por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que analiza el accionar de las fuerzas de seguridad federales y de la policía de la ciudad de Buenos Aires durante las movilizaciones sociales.

El informe señala que la represión es “sistemática pero selectiva” y forma parte de una política destinada a restringir el ejercicio del derecho a la protesta social. Según los datos recabados, entre 2024 y 2025 se observaron 139 movilizaciones, de las cuales 51 estuvieron acompañadas de medidas represivas, lo que representa el 37 por ciento. En 2024, 17 protestas fueron dispersadas violentamente, mientras que el número aumentó a 34 en 2025, lo que muestra un aumento tanto en la frecuencia como en la intensidad de las intervenciones policiales.

Según el CPM, el número de heridos alcanzó un total de 2.585 personas durante el período estudiado, de los cuales 1.216 en 2024 y 1.369 en 2025, un aumento anual del 13 por ciento. Se vieron especialmente afectados los jubilados, cuyo número de heridos aumentó de 42 en 2024 a 155 en 2025, así como los niños y jóvenes que estuvieron expuestos a los gases lacrimógenos durante las operaciones policiales.

El informe también señala un aumento de los ataques contra los trabajadores de los medios de comunicación. En 2025, 184 periodistas y fotoperiodistas resultaron heridos, frente a 98 casos documentados en 2024. El 12 de marzo de 2025, el fotógrafo Pablo Grillo sufrió una grave lesión cerebral traumática tras ser alcanzado por un proyectil de gas lacrimógeno disparado por las fuerzas de seguridad. Ese mismo día, 672 personas resultaron heridas. Fue la misión con más heridos durante el periodo analizado.

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El CPM también documentó un aumento del 77 por ciento en las detenciones arbitrarias, de 93 en 2024 a 165 en 2025. Muchas de estas detenciones se produjeron durante la dispersión de manifestaciones y afectaron a jubilados, vendedores ambulantes, personas sin hogar y trabajadores de los medios de comunicación. En varios casos, los detenidos fueron detenidos y retenidos sin ninguna información clara sobre su paradero.

El informe documenta el uso repetido de armas prohibidas por protocolos internacionales, incluidas balas de goma de corto alcance, granadas de gas lacrimógeno de fuego directo, pistolas Byrna, cañones de agua y golpes con porras. Además, el porte de armas de fuego con munición real se registró en el 78 por ciento de los operativos, pese a que su uso durante las protestas está prohibido.

También se señaló la persistencia de actividades ilegales de los servicios secretos; esto afectó al 69 por ciento de las movilizaciones. En este contexto, el CPM presentó 37 denuncias penales, criticando la ampliación de la discrecionalidad de las fuerzas de seguridad a través de la Resolución 943/2023, conocida como “Protocolo Anti-Piquete”, así como la falta de investigaciones judiciales efectivas sobre los incidentes denunciados. Según la organización, el seguimiento tiene como objetivo proporcionar evidencia sistemática de las prácticas policiales y documentar su impacto en el ejercicio de los derechos fundamentales, particularmente en el contexto de las movilizaciones sociales en todo el país.