Santiago. La ampliación prevista de las instalaciones fronterizas en el norte de Chile ha recibido duras críticas por parte de los ambientalistas. El proyecto Plan Escudo Fronterizo, según el nuevo presidente José Antonio Kast, es una respuesta necesaria a la “crisis migratoria que ha amenazado la salud, la seguridad y la economía de Chile en los últimos años” (informó Amerika21). Los partidos de izquierda han criticado duramente el proyecto.
En la frontera con Perú y Bolivia, de más de 1.000 kilómetros de longitud, está previsto construir muros y vallas de cinco metros de altura cerca de los pasos fronterizos oficiales. Por otra parte, en tres provincias se cavarán trincheras de tres metros de profundidad en una longitud total de 30 kilómetros. Además, sensores de movimiento, cámaras termográficas y drones están destinados a impedir el cruce de fronteras.
Los ecologistas advierten: Las trincheras previstas en particular dividirían la meseta del Altiplano y afectarían a la fauna autóctona. El Altiplano se extiende por Perú, Bolivia, Argentina y Chile y es la meseta más alta del mundo después del Tíbet. A una altitud media de más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, la presión de oxígeno es muy baja, mientras que la radiación ultravioleta es al mismo tiempo muy alta. Hay pocas precipitaciones y grandes fluctuaciones de temperatura entre el día y la noche.
“Cavar una zanja de este tamaño conduce a la fragmentación del hábitat. En el Altiplano, la vida silvestre no conoce fronteras políticas”, advierte la Dra. Solange Vargas, investigadora asociada de la Universidad de Atacama en Chile. “Especies como la vicuña, el suri o ñandú y el zorro culpeo dependen de grandes extensiones de tierra para encontrar alimento y agua. Recursos extremadamente escasos y estacionales. La libertad de movimiento de animales grandes y medianos es crucial para la supervivencia en este entorno”, continuó el biólogo. Además, podría producirse una separación de las poblaciones animales, lo que reduciría la diversidad genética y podría conducir a la extinción de especies locales.
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Además de las consecuencias para la vida silvestre, los expertos dicen que también podría haber un impacto en el suministro de agua. El agua es un recurso escaso en lo que a primera vista parece ser un paisaje desértico y árido. El equilibrio hídrico está determinado por una frágil interacción entre las precipitaciones, el agua de deshielo y las fuentes subterráneas. Los humedales, los llamados bofedales, sirven como una especie de esponja para la poca agua. Cavar zanjas y excavar tierra podría causar daños duraderos al ya frágil ecosistema. Las acequias pueden alterar el flujo natural del agua, lo que tendría importantes consecuencias para el suministro de agua.
El gobierno aún no ha abordado los posibles impactos ambientales. Sin embargo, subraya la necesidad política de seguridad de las instalaciones fronterizas.
Más recientemente, el gobierno de Kast decidió retirar 43 decretos medioambientales (informó Amerika21).