Ley agraria busca reducir conflictos por tierras y violencia en Colombia

Bogotá. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, promulgó la Ley de Justicia Agraria (Jurisdiccion Agraria). El plan tiene como objetivo facilitar el acceso de los agricultores y las comunidades étnicas a la justicia en los conflictos por tierras y forma parte de la reforma rural del gobierno.

La ley prevé el establecimiento de tribunales y cámaras especializados responsables de las disputas sobre la propiedad, el uso y la propiedad de la tierra en las zonas rurales. Según el gobierno, en el futuro estos conflictos se resolverán cada vez más a través de canales legales y así se reducirá la violencia en las regiones históricamente afectadas.

Según el gobierno, el plan permitirá una tramitación más rápida de los casos relacionados con disputas fronterizas, ocupaciones de tierras, trámites de propiedad y restitución de tierras. El acceso a la tierra es considerado uno de los factores centrales de la desigualdad social en Colombia y una causa estructural del conflicto armado.

El establecimiento de esta jurisdicción es parte del primer punto del acuerdo de paz de Colombia de 2016 con la guerrilla de las FARC, que se centra en una reforma rural integral y busca un acceso más justo a la tierra y mejores condiciones de vida en las zonas rurales.

La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, dijo que la ley crea las bases institucionales para la nueva jurisdicción. Al mismo tiempo, destacó que eran necesarias nuevas normas jurídicas para definir en detalle los procedimientos y responsabilidades de los tribunales. Esto incluye, en particular, la definición de áreas de responsabilidad, plazos procesales y mecanismos de coordinación con las instituciones judiciales existentes.

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Paralelamente, el gobierno ha impulsado la asignación y distribución de tierras a los agricultores en varias regiones del país. Según datos oficiales actuales, se han asignado más de 2,5 millones de hectáreas de tierra como parte de la reforma agraria, incluidas tierras para comunidades afectadas por desastres naturales y desplazamientos.

Además, el gobierno ha iniciado programas de adquisición de tierras a grandes terratenientes para ampliar el acceso a la tierra y reducir la concentración histórica de la propiedad de la tierra. Según datos oficiales, una proporción importante de la tierra productiva sigue en manos de unos pocos propietarios, lo que se considera un obstáculo clave para el desarrollo rural.

Las organizaciones de agricultores evalúan el nuevo sistema de justicia agrícola como una herramienta para resolver conflictos sin violencia. Ven esto como una oportunidad para resolver disputas de larga data y facilitar la legalización de la propiedad de la tierra.

Paloma Valencia, senadora del partido conservador Centro Democrático y candidata a las elecciones presidenciales de mayo de este año, calificó la reforma agraria de “peligrosa” y advirtió que podría fomentar ocupaciones de tierras y socavar la seguridad jurídica de los propietarios.

La justicia agraria es considerada uno de los instrumentos centrales del gobierno para abordar el histórico problema de la tierra en Colombia. Su implementación depende del establecimiento real de los tribunales, la provisión de recursos financieros y otras regulaciones legales que actualmente se están discutiendo en el Parlamento. Los observadores suponen que la implementación práctica de las nuevas instituciones podría llevar varios años.