La violencia contra las mujeres sigue siendo un problema urgente en América Latina

Tegucigalpa et al. A pesar de las leyes existentes para proteger a las mujeres en América Latina, su deficiente aplicación, la impunidad y la falta de mecanismos de protección representan una reducción seguir oponiéndonos a los actos de violencia. Esta es la conclusión de un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre la violencia de género en la región.

En la XVI Conferencia Regional de los Estados de la CEPAL sobre “Mujeres de América Latina y el Caribe” en agosto de 2025, los Estados miembros firmaron el Compromiso de Tlatelolco, que prevé una Década de Acción de 2025 a 2035. Su objetivo es avanzar en el logro de una igualdad sustancial de género y una sociedad solidaria.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada tres mujeres de la región entre 15 y 49 años ha experimentado violencia física o sexual por parte de una pareja o violencia sexual por parte de otra persona. Al mismo tiempo, las mujeres corren diferentes niveles de riesgo, por ejemplo debido a su identidad o su participación en la vida pública. Sin embargo, la mayoría de las estadísticas específicas de cada país no ofrecen una visión interseccional de la violencia contra las mujeres.

Según la encuesta actual para 2024, Honduras tiene la tasa de feminicidio más alta de la región con 3,1 casos por cada 100.000 mujeres, seguida de Guatemala con 1,9 casos. En Honduras, el número de feminicidios se ha reducido a más de la mitad respecto a 2015. En Guatemala hay otro aumento respecto a 2020. En la mayoría de los países, las personas afectadas por la violencia de género tienen entre 15 y 44 años. La violencia proviene predominantemente de la pareja o expareja.

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El feminicidio, es decir el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer, está consagrado en el derecho penal de 20 de los 33 países de América Latina y el Caribe. Sin embargo, la impunidad es un problema tan grande como la victimización secundaria de los afectados cuando los informes de riesgo no se toman en serio o la protección de los afectados no se implementa de manera efectiva. El acceso a instalaciones de protección e indemnización para las víctimas o sus familiares sigue siendo limitado.

Las estrategias propuestas para combatir la violencia de género incluyen, en particular, fortalecer los sistemas de alerta temprana y mejorar la evaluación de riesgos, incluidos los indicadores de violencia sexual y digital.

El informe de la CEPAL también enfatiza el fortalecimiento de la cooperación entre los sectores de justicia, salud, educación y protección social, así como el financiamiento público y la cooperación internacional para garantizar servicios integrales para proteger a las mujeres de la violencia. Las campañas de sensibilización dirigidas a hombres, jóvenes y niños tienen como objetivo romper los patrones sociales y culturales patriarcales que perpetúan la violencia. Estas iniciativas requieren una inversión continua y un compromiso político para garantizar su impacto.