Un equipo de investigación de Corea ha construido una impresora 4D que utiliza materiales reciclados para fabricar robots blandos, robots hechos de materiales no rígidos. El azufre elemental, un subproducto del refinado del petróleo, suele considerarse un residuo. Pero el equipo detrás de la impresora 4D la utiliza para crear un material que experimenta cambios estructurales cuando se expone a ciertas temperaturas e iluminación. Al agregar partículas magnéticas, la impresora crea pequeños robots de media pulgada que se mueven siguiendo campos magnéticos externos.
A diferencia de los objetos impresos en 3D, los objetos impresos en 4D no tienen una cuarta dimensión espacial. En cambio, son objetos 3D que pueden cambiar de forma después de su creación. La impresora utiliza un láser infrarrojo para desencadenar una reacción de soldadura química sin necesidad de adhesivos, lo que permite que los objetos resultantes tengan componentes que puedan moverse y cambiar de forma. Cuando estos objetos ya no sean necesarios, se pueden fundir y reutilizar para convertirlos en material de impresión. “Se espera que los materiales inteligentes que pueden moverse de forma autónoma y reciclarse se conviertan en impulsores clave de las futuras tecnologías de automatización y robótica blanda”, afirmó el Dr. Dong-Gyun Kim.
¿Qué es la robótica blanda?
Entonces, ¿qué sentido tiene fabricar robots de media pulgada? En este momento, son principalmente para fines de investigación. La impresora 4D del equipo del Instituto de Investigación de Tecnología Química de Corea (KRICT) es solo el comienzo de la impresión 4D en el campo de la robótica blanda. Los robots blandos son máquinas que están hechas de materiales maleables y flexibles para que puedan tener movimientos más versátiles. Los robots blandos también son más ligeros que los robots metálicos, lo que los hace ideales para una amplia gama de aplicaciones, desde la medicina hasta la fabricación. El primer robot blando se creó en 2014, lo que lo convierte en un campo relativamente nuevo en robótica. En 2026, la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur de China reveló un robot blando que puede cambiar la longitud de sus piernas para realizar una amplia gama de acciones.
La industria de la robótica blanda lucha contra la falta de sostenibilidad, pero la impresora 4D soluciona eso, utilizando desechos para crear robots que pueden volver a descomponerse. Otro revés han sido los sistemas de potencia rígidos y pesados que no permiten que los robots sean tan flexibles y blandos como deberían ser. La Universidad de Bristol ha creado una bomba en miniatura “blanda” que pesa mucho menos que las bombas mecánicas habituales, lo que permite una mayor libertad de movimiento. A medida que los equipos de investigación sigan innovando, la robótica blanda podrá cumplir las funciones que le han sido asignadas.