La economía chilena continuó recuperándose en 2025, consolidando su recuperación histórica. Contrariamente a estos datos macroeconómicos, el recién elegido presidente ultraderechista José Antonio Kast ve el país en crisis y está planeando duras políticas de austeridad.
El año pasado fue un año récord para la bolsa de valores chilena. El índice bursátil IPSA de las 30 empresas chilenas con mayor volumen de negociación cerró 2025 con más de 10.480 puntos, casi un 58 por ciento mejor que el año anterior y alcanzó el valor más alto en 32 años con un total de 72 marcas históricas. La Bolsa de Valores de Santiago cerró con un crecimiento comercial de cinco años superior al 107 por ciento. A finales de noviembre, 28 de las 30 empresas de IPSA habían aumentado sus beneficios en más de un seis por ciento en comparación con el año anterior, hasta 9.810 millones de dólares.
Los mayores ganadores provienen de los sectores financiero y de seguros. El comercio aumentó un 5,5 por ciento a lo largo del año, lo que significa que grandes cadenas comerciales como Mallplaza con casi un 100 por ciento, Parque Arauco con un 92,3 por ciento y la mayor aerolínea latinoamericana LATAM con un crecimiento del 88 por ciento pudieron cerrar un ejercicio financiero positivo. A la importante recuperación del consumo de los consumidores el año pasado también contribuyó la subida del salario mínimo hasta los 539.000 pesos (unos 506 euros) frente a los 350.000 pesos del inicio del gobierno de Gabriel Boric. Además, las empresas industriales pudieron aumentar significativamente sus beneficios. La mayor empresa química de Chile, SQM, subió significativamente desde la zona de pérdidas a la zona de ganancias y figura como la empresa más valiosa en la bolsa de valores chilena. El mercado financiero chileno cerró el año como uno de los más rentables del mundo, superando todas las expectativas. Por ello, los expertos financieros son optimistas de cara al año 2026.
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El precio del cobre históricamente alto, la desaceleración de la inflación y las bajas tasas de interés del banco central contribuyeron al crecimiento estable. Chile es el mayor exportador mundial de metal semiprecioso, cuyo precio supera los 5,6 dólares la libra, un aumento del 43 por ciento respecto al año pasado. Después de que la inflación alcanzó un máximo del 14,1 por ciento en 2022, se redujo al 3,4 por ciento en 2025. La OCDE también calificó recientemente como positiva la política de reformas de Chile y espera que el producto interno bruto crezca alrededor del 2,4 por ciento. El peso chileno se ha fortalecido significativamente frente al dólar estadounidense y la moneda estadounidense cayó a su nivel más bajo en los últimos 16 años a finales de año.
A pesar de las apremiantes condiciones económicas, este panorama no se traduce en el mercado laboral ni en el clima empresarial. La tasa general de desempleo es del 8,4 por ciento y el empleo de las mujeres aumenta significativamente. El sector informal cayó ligeramente hasta el 26,6 por ciento, aunque aquí la proporción de mujeres también es significativamente mayor. El desempleo juvenil sigue siendo un desafío: supera el 16 por ciento y muestra que los obstáculos para la integración al mercado laboral formal siguen siendo altos. El subdirector del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello (IPPUNAB), Gonzalo Valdés, explica que si bien la economía muestra señales de recuperación más robustas, la falta de confianza empresarial y las cifras del mercado laboral aún no indican una consolidación total.
Los convincentes datos macroeconómicos dan al actual gobierno motivos para centrarse en una tendencia estable, de modo que los ingresos adicionales, especialmente del cobre, puedan utilizarse para el desarrollo de las regiones. José Antonio Kast, el recién elegido presidente ultraderechista de Chile, que asumirá las riendas del gobierno a partir de marzo, habla de una crisis económica y quiere implementar duras políticas de austeridad con un gobierno de emergencia durante los primeros 90 días. Se deben eliminar ministerios y programas sociales, reducir los costos salariales y otorgar exenciones fiscales a las empresas extranjeras para resolver la crisis económica que describe.