Ciudad de México. En la Ciudad de México, cada 48 horas se retiran del mercado habitual de alquiler tres apartamentos como parte de los preparativos para el Mundial de 2026, que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá. Así lo informa el medio independiente Disinformémonos.
Según el medio, los apartamentos se están reconvirtiendo cada vez más en alquileres turísticos de corta duración. La presión para que los inmuebles estén disponibles para los visitantes internacionales está creciendo, particularmente en varios distritos centrales. Como resultado, el espacio habitable disponible para la población local se está reduciendo.
Los cambios en el mercado inmobiliario chocan con las tensiones sociales existentes. Según la agencia de noticias Reuters, los residentes de la Ciudad de México protestaron contra el esperado turismo masivo durante la Copa del Mundo. Señalaron el aumento de los alquileres y expresaron su preocupación de que los barrios se vieran presionados por los alquileres a corto plazo.
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Las disputas no se centran sólo en la vivienda. Alrededor del Estadio Azteca, un lugar central, los activistas se reunieron bajo un puente cerca del estadio durante una visita de la alcaldesa electa Clara Brugada. Como informó Desinformémonos, combinaron demandas de protección del suministro de agua con críticas a las desapariciones forzadas. Con ello ampliaron el debate sobre el torneo a cuestiones de servicios públicos básicos.
Los medios internacionales también se están dando cuenta de este hecho. El periódico británico The Guardian citó a los residentes diciendo que no se estaban beneficiando de los proyectos de construcción ni de las inversiones relacionadas con la Copa del Mundo. En cambio, señalaron los problemas actuales con el suministro de agua y la falta de viviendas asequibles.
Los informes muestran que los preparativos para el evento deportivo en la Ciudad de México están fusionando debates sobre vivienda, acceso al agua y desarrollo urbano. Según el medio mencionado, las protestas contra la reconversión del turismo y las exigencias de asegurar los servicios básicos acompañan las medidas de infraestructura en torno al Mundial de 2026. El torneo cae en una fase de aumento de los alquileres, aumento del uso turístico y persistentes cuellos de botella en el suministro de agua. En este contexto, se están intensificando los conflictos de uso existentes y los problemas de distribución que han estado dando forma al desarrollo urbano en la Ciudad de México durante años.