Buenos Aires. La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, visitó la Argentina durante dos días. El objetivo de la visita era discutir el pago de la deuda de miles de millones de dólares con el FMI, así como el estado de las transformaciones financieras y económicas iniciadas por el presidente ultraderechista Milei.
Entre otras cosas, participó en una reunión con todo el Gabinete de Gobierno. Fue la primera vez que un miembro de la alta dirección del FMI se reunió con todos los ministros del gobierno. Era como si fuera del palacio presidencial, criticó el periodista Leandro Renau de Página12.
Los miles de millones de deuda ya datan del mandato del presidente neoliberal Mauricio Macri (2015-2019). En ese momento, el FMI concedió a Argentina un préstamo de 45.000 millones de dólares, el mayor de su historia. Además de un encuentro cara a cara con Milei, Georgieva se reunió con altos funcionarios del Ministerio de Economía, donde brindó una conferencia de prensa junto al ministro Luis Caputo.
“Estoy convencida de que Argentina está en el camino correcto y no se necesitan más fondos”, afirmó Georgieva, negando nuevos desembolsos en el próximo año electoral. “La transformación económica es difícil, pero si tiene éxito, nos da confianza”. Los riesgos siempre están presentes y deben ser “gestionados”.
La visita fue vista por gran parte del público como un “paso sin precedentes” y una “interferencia masiva en la toma de decisiones” y la soberanía del país. Por un lado, el gobierno de Milei está revelando su subordinación al FMI, que por otro lado está dejando claro su partidismo.
Jorge Carrera, ex subdirector del Banco Central de Argentina y profesor de la Universidad Nacional de La Plata, considera la visita del FMI como un “monitoreo de las finanzas del Estado, la situación económica externa y el desarrollo económico de su principal deudor”.
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Según Carrera, la visita de Georgieva también tenía como objetivo “mostrar apoyo al gobierno para poder endeudarse en los mercados internacionales en condiciones razonables”. Con ello se pretende fortalecer la estabilidad del tipo de cambio y reducir el riesgo país a un nivel aceptable. En general, el objetivo es evitar crisis monetarias en el año electoral.
Georgieva reconoció que el aumento del empleo informal era motivo de preocupación, pero destacó: “La reforma del mercado laboral propuesta es un paso muy sensato en esta dirección”. El titular del FMI llamó a hacer un esfuerzo: “Argentinos aquí en la sala, ¿están listos?”. y “¿Eres lo suficientemente persistente para hacerlo?”
No se pronunció sobre las críticas de sectores de la sociedad argentina que han sido afectados por las medidas de austeridad del gobierno de Milei. La solución a situaciones económicas problemáticas pasa por el acceso al crédito. Sin embargo, seis millones de empleados se consideran insolventes. Según las últimas cifras del banco central, la tasa general de impago en el sistema crediticio es de casi el 13 por ciento; después del primer año de Milei en el cargo fue del 2,4 por ciento.
Organizaciones de izquierda y de la sociedad civil condenan enérgicamente la visita de Georgieva. “Viene a apoyar el proceso de austeridad, capitulación y reestructuración económica”, denuncian, “para permitir que continúen la miseria, la colonización y el saqueo”. Para ellos, el FMI es responsable de la crisis económica de Argentina, que se caracteriza por una elevada deuda externa, un aumento de la deuda nacional, una pérdida de poder adquisitivo y la pérdida de decenas de miles de empleos.
Cientos de personas se reunieron en Plaza de Mayo para manifestarse contra la presencia del FMI. Protestaron contra Georgieva felicitando al gobierno de Milei por sus “impresionantes reformas” que eran “antiobreras, dañinas para el medio ambiente, antiindígenas, antifeministas y antiestatales”. También fue criticada su defensa de la Ley de Modernización del Mercado Laboral, la Ley de Desgravación Fiscal y la reciente aprobación de la minería en zonas glaciares y periglaciales.