Investigadores en Argentina protestan contra recortes y despidos

Buenos Aires. En todo el país, empleados del organismo estatal de financiación de la investigación CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas) han protestado contra los recortes presupuestarios y el inminente despido de 375 becarios. También pidieron la reintroducción inmediata del seguro médico para todos los empleados.

En Buenos Aires hubo una marcha hacia la sede del CONICET en el barrio de Palermo, al mismo tiempo que una reunión del directorio del CONICET. En otras ciudades importantes se llevaron a cabo acciones similares con varios cientos de participantes, entre ellos muchos miembros del Sindicato de Empleados del Estado (ATE).

El CONICET mantiene alrededor de 300 institutos en todo el país, a menudo compartidos con universidades, 16 oficinas regionales y once centros de transferencia, y emplea a un total de alrededor de 25.000 personas. De ellos, alrededor del 84 por ciento son personal de investigación, incluidos becarios de doctorado y postdoctorado, y alrededor del 16 por ciento son empleados técnicos y administrativos.

A finales de julio, se despedirá a 375 postdoctorados que calificaron para continuar trabajando en la “Carrera de Investigador Científico”. Además de la amenaza de despidos, la extinción del seguro médico también ha provocado la interrupción del tratamiento de personas enfermas. Según ATE, el directorio del CONICET está actuando siguiendo instrucciones de las políticas de austeridad del gobierno de Milei.

La reciente escalada se produce en medio de una política de congelación de programas de financiación para proyectos y suministros de laboratorio, así como una disminución de los salarios reales de los científicos en más del 40 por ciento. Ambos ya han provocado un éxodo de científicos al extranjero.

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“Desde hace dos años venimos advirtiendo que recortar la financiación a la ciencia equivale a su muerte”, subraya Victoria García, secretaria general de ATE-Conicet Capital. Y añade: “Cada mes se añaden nuevas quejas; los edificios están vacíos porque falta personal. En algunas oficinas y laboratorios ya se han colocado carteles de ‘Se vende'”, dice, describiendo el ambiente que reina en muchos lugares.

La última protesta sigue a acciones contra las políticas de austeridad del gobierno libertario, que alcanzaron un clímax hace tres semanas con la ocupación pacífica del edificio de la sede del CONICET. El día anterior, una protesta similar derivó en una brutal acción de la policía bonaerense, que, según ATE, golpeó a los manifestantes y los tiró al suelo.

La miseria es parte de los recortes de financiación del gobierno “libertario” de Milei en los sectores de investigación y universidad, que se denominan la “muerte de la ciencia” (“Cientificidio”). En años anteriores, cientos de empleados del CONICET quedaron en una posición precaria debido a la suspensión de su seguro médico previamente incluido. El CONICET ofreció a los afectados 90.000 pesos (unos 52 euros) a cada uno para asegurarse. “Una cantidad insuficiente que perjudica a personas con enfermedades previas”, afirmaron los afectados.

El desmantelamiento del CONICET también se refleja en el gran retraso en la cobertura de puestos. Aún no se han cubierto 585 plazas de investigación del proceso de selección 2022 y 400 plazas del proceso 2023. Además, hay contrataciones pendientes de los procedimientos de personal administrativo.