Lima. La fiscalía ha abierto investigaciones contra ocho militares. Hay acusaciones de uso excesivo de fuerza, lo que provocó la muerte de los cinco jóvenes.
La madrugada del sábado pasado, militares abrieron fuego contra un camión en una zona montañosa cercana a Colcabamba. Según los primeros informes, se trataba de una disputa con presuntos traficantes de drogas. Cinco personas murieron, otras dos resultaron gravemente heridas y un hombre logró saltar del coche antes del ataque y sobrevivir.
El panorama oficial supone un caso de legítima defensa. Los militares tuvieron que defenderse de un ataque de delincuentes armados luego de que no detuvieron su vehículo a pesar de reiterados pedidos. El mando militar aseguró que todas las operaciones respetarían los derechos humanos y la ley.
Sin embargo, las declaraciones de los familiares de tres víctimas del operativo ponen en duda esta versión oficial de los hechos. En el camión no se encontraron armas ni drogas. La vehemencia de la violencia también habla en contra de una acción proporcionada por parte de los soldados. Se realizaron casi medio centenar de disparos contra siete ocupantes del camión sospechoso, quienes, según las investigaciones forenses, parecían estar desarmados.
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La identidad de los asesinados podría ser una prueba más en contra de la representación de los soldados. Entre las víctimas se encontraban jóvenes amantes del deporte que tal vez regresaban de un partido de fútbol. El abogado de las víctimas, Antony Crespo, dice: “La única verdad aquí es que cinco adolescentes inocentes fueron asesinados y los militares no tienen nada mejor que hacer que buscar excusas para justificarse”.
La ubicación geográfica de los hechos es relevante para comprender la representación de los militares. La región alrededor de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro se caracteriza por montañas y selva. Estas áreas albergan extensas plantaciones de coca que se cultivan para la producción de drogas. Los restos de la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso, que fueron derrotados en la década de 1990, se han deslizado hacia partes de la economía sumergida aquí.
Sin embargo, el experto en drogas Jaime Antezana señala que la propia Colcabamba no ha sido una zona activa de operación de los narcotraficantes durante años y sospecha que acciones como ésta están más relacionadas con la próxima segunda vuelta electoral. La candidata derechista a la presidencia, Keiko Fujimori, o sus seguidores podrían hacer esto Explotar el debate políticamente.