Ciudad de México. El 8 de abril de 2026, la presidenta mexicana Sheinbaum hizo comentarios positivos sobre la posible producción de petróleo y gas mediante fracking (fracturación hidráulica). Hasta ahora, el político siempre se había manifestado en contra de este controvertido método y, en particular, había señalado posibles daños medioambientales.
El cambio se concretó el 15 de abril con la presentación de un “comité de expertos” en una conferencia de prensa gubernamental. El comité, representado entre otros por el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), debe evaluar los “costos sociales” y los “riesgos ambientales” del fracking y proporcionar información sobre su “viabilidad”. Mientras el gobierno enfatiza la necesidad de nuevos métodos de financiación a la luz de las crisis globales y la dependencia de las importaciones estadounidenses en el sector energético, las organizaciones ambientalistas y de derechos humanos, así como las comunidades indígenas, critican duramente los acontecimientos actuales.
Al día siguiente del anuncio de la composición de la comisión sobre “factibilidad del fracking”, representantes del Observatorio Indígena Mesoamericano, la Alianza Mexicana contra el Fracking y comunitarios de localidades de San Luis Potosí, Veracruz e Hidalgo protestaron frente a la entrada de la Cámara de Diputados. Respecto a la amenaza de contaminación del suelo y del agua, declararon: “Para nosotros, esta práctica significa la muerte”.
La Alianza contra el Fracking ya había expresado dudas sobre si el órgano asesor del gobierno sopesaría realmente todos los riesgos inminentes o si su uso “sólo busca disfrazar una decisión ya tomada a favor de los combustibles fósiles como si tuviera base científica”. Una declaración del 13 de abril decía: “Si el comité no tiene la oportunidad de recomendar una prohibición del fracking, no podrá llevarse a cabo ningún debate público serio. Sería una farsa”.
¿Valoras nuestros informes?
Entonces haga una donación a Amerika21 y apoye nuestros artículos actuales sobre lo que está sucediendo en América Latina y el Caribe. Para que todo el contenido de Amerika21.de siga estando disponible para todos de forma gratuita.
Antes de la presentación del panel, más de 80 organizaciones ambientalistas señalaron que las “versiones sustentables” de la tecnología de fracturación hidráulica para la producción de gas “pueden parecer prometedoras en el discurso, pero no existen en la práctica”. Por su parte, se refieren a más de 2.300 estudios científicos de los últimos 15 años, realizados principalmente en EE.UU. sobre este tema.
Actualmente, el gas del fracking en México se importa principalmente de Estados Unidos. Muchos ambientalistas y comunidades afectadas por los proyectos de oleoductos señalan que la dependencia no debe contrarrestarse promoviendo las energías fósiles en su propio territorio, sino adoptando una política (energética) fundamentalmente diferente. Los planes actuales simplemente “profundizarían el mismo modelo fósil que contamina territorios, pone en peligro las fuentes de agua y pone en riesgo a comunidades enteras”.
También en Alemania, el movimiento climático en particular protesta cada vez más contra la importación de gas natural fósil y gas natural licuado y declara: “El gas verde es una mentira sucia”. Para mayo de 2026, la alianza Ende Gelände convoca a una campaña masiva “Detengamos el gas fósil. Cambie el sistema ahora” en la región del Ruhr.