Gobierno de Colombia rechaza propuesta del ELN

Bogotá. El gobierno colombiano ha rechazado la propuesta de “Acuerdo Nacional” de la guerrilla del ELN. La iniciativa no es creíble mientras la guerrilla continúe realizando acciones armadas, mantenga vínculos con industrias ilegales y tenga presencia activa en Venezuela. La declaración del gobierno se produce tras intentos fallidos de negociaciones en el marco de la “paz total” que persigue el presidente Gustavo Petro desde el inicio de su mandato en 2022.

La propuesta del ELN, publicada el 12 de enero de 2026, estaba dirigida a los partidos políticos, los movimientos sociales y la población. Prevé un pacto integral para abordar las crisis sociales, económicas y políticas del país. Los puntos clave incluyen la lucha contra la pobreza y la corrupción, la protección del medio ambiente, la participación de las comunidades en la lucha contra las drogas y la posibilidad de dar rango constitucional a los acuerdos alcanzados. La guerrilla propuso realizar el debate durante la campaña presidencial de 2026 y dejar su implementación al próximo gobierno.

Sin embargo, el presidente Petro destacó que no hay condiciones mínimas para un acuerdo político mientras el ELN recurra a la violencia. El presidente afirmó explícitamente que no se puede hablar de consenso nacional “mientras existan secuestros, ataques a la población civil, narcotráfico y refugios armados fuera de Colombia”. Por tanto, cualquier reanudación de las negociaciones está ligada a la retirada de la guerrilla de Venezuela, al cese de las hostilidades y al cese verificable de las actividades económicas ilegales.

En este contexto, el 19 de enero de 2026, el ELN anunció la liberación de cinco policías que fueron secuestrados a principios de este mes en la región del Catatumbo, en el noreste del país. Aunque la guerrilla presentó esto como un gesto humanitario y lo vinculó a su propuesta de Pacto Nacional, el gobierno colombiano enfatizó que esta liberación no compensaba el secuestro anterior y no constituía una señal suficiente de disposición para la paz. Los gestos individuales no pueden sustituir los compromisos continuos y verificables.

En agosto de 2022, el gobierno de Petro inició el diálogo con el ELN. En noviembre del mismo año, ambas partes activaron una mesa de discusión y se centraron en una solución negociada al conflicto armado. En 2023 acordaron un alto el fuego bilateral a nivel nacional, que se extendió hasta agosto de 2024, marcando el período de calma más largo jamás acordado con esta organización.

¿Sin publicidad, sin muro de pago, pero aún así hay noticias de América Latina?

Esto sólo es posible con donaciones de nuestros lectores. Apóyanos ahora.

Sin embargo, durante este período, el gobierno informó violaciones sistemáticas del cese al fuego, expansión territorial del ELN y continuas acciones armadas en regiones como el Catatumbo. Después de una nueva escalada de violencia y desplazamiento forzado a principios de 2025, el ejecutivo suspendió las negociaciones y meses después declaró que el acercamiento había fracasado porque la guerrilla no había mostrado ninguna voluntad real de hacer la paz.

El ELN también acusó al gobierno de no cumplir los acuerdos alcanzados durante el diálogo de paz. Esto incluye eliminar a las guerrillas de la lista de grupos criminales y paramilitares, violando así el reconocimiento por parte del gobierno de la naturaleza política de estas guerrillas. Según el ELN, militares y policías, en alianza con paramilitares, pusieron en peligro su seguridad durante las fases del cese al fuego y no se implementaron medidas humanitarias para los prisioneros del ELN.

Una acusación central de la guerrilla fue que el gobierno había llevado a cabo un diálogo paralelo no acordado con los “Comuneros del Sur”, una de sus estructuras en el sur del país, dividiendo así a la organización e interrumpiendo un proceso disciplinario interno. Según el Comando Central del ELN, el jefe de esta estructura estaría involucrado en el narcotráfico.

Diversos informes indican que el ELN ha consolidado su presencia en estados fronterizos de Venezuela, donde controla industrias ilegales y facilita la movilidad de combatientes. Investigaciones recientes también muestran que ciudadanos venezolanos han sido reclutados por la organización y están operando en zonas fronterizas de Colombia, tensando aún más la situación de seguridad y soberanía en la región.

Para el gobierno colombiano, este escenario confirma que los esfuerzos de diálogo durante el actual mandato no han sido correspondidos por el ELN y que el progreso sólo es posible con un cese al fuego efectivo y compromisos verificables de la guerrilla. Mientras continúen la violencia y la actividad económica ilegal, la iniciativa sigue estando dentro de las expectativas por ahora y no está claro cómo podría afectar las elecciones presidenciales de 2026 o el futuro del proceso de paz de Colombia.