Bogotá. El gobierno colombiano ha anunciado la creación de una mesa de diálogo entre las comunidades indígenas misak y nasa, tras los violentos enfrentamientos del jueves en el municipio de Silvia, en el departamento de Cauca. Según las autoridades locales y organizaciones humanitarias, al menos cuatro personas murieron y más de 40 resultaron heridas.
El ministro del Interior, Armando Benedetti, confirmó que el presidente Gustavo Petro convocó a una reunión el próximo 25 de mayo con las máximas autoridades de ambas comunidades indígenas. El objetivo es reducir las tensiones y encontrar una solución política e institucional al conflicto territorial.
Según Benedetti, el encuentro se dará como parte de un diálogo “gobierno a gobierno” y abordará los conflictos de tierras que ambas comunidades indígenas libran en la región del Cauca.
La situación generó preocupación por posibles nuevos enfrentamientos, así como por la difícil situación de seguridad en el departamento del Cauca, una región históricamente particularmente afectada por conflictos armados y disputas territoriales.
La vicepresidenta Francia Márquez también se pronunció sobre la crisis y ofreció su mediación para impulsar caminos de reconciliación y diálogo entre comunidades indígenas. “Me pongo a disposición como líder social, como mujer caucana y como vicepresidenta, para construir caminos de diálogo social”, explicó Márquez, refiriéndose a la situación en el Cauca.
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El Vicepresidente también enfatizó que los conflictos entre comunidades no deben resolverse mediante la violencia. Recordó que tanto las comunidades indígenas como las poblaciones afrocolombianas y campesinas han sufrido históricamente la violencia y la desigualdad en Colombia.
Según el gobierno nacional, el conflicto está relacionado con disputas por alrededor de 800 hectáreas de tierra en la región. Los Misak dijeron que el área en disputa había estado “habitada y protegida” por su comunidad durante siglos. Al mismo tiempo, acusaron a las autoridades estatales de transferir partes de su territorio tradicional a comunidades de la NASA.
Tras los enfrentamientos, los representantes de Misak deploraron el asesinato de uno de sus líderes y pidieron al gobierno colombiano, a las organizaciones de derechos humanos y a la comunidad internacional que investiguen los incidentes y tomen medidas para evitar una mayor escalada de violencia. Los representantes de los Nasa, a su vez, denunciaron ataques por parte de miembros de la comunidad Misak. Varios miembros de su comunidad fueron detenidos durante los enfrentamientos y les robaron sus dispositivos de comunicación.
El ministro Benedetti también confirmó que en la zona se han desplegado unidades militares y de la Unidad Colombiana para el Diálogo y Mantenimiento del Orden Público (UNDMO) para evitar nuevos enfrentamientos y proteger a los civiles. Al mismo tiempo, el ministro enfatizó que las fuerzas de seguridad no estaban tomando medidas contra las comunidades indígenas, sino que estaban tratando de evitar una mayor escalada de violencia.
La Defensoría del Pueblo también pidió el fin de la violencia y pidió que se prioricen los mecanismos de diálogo y entendimiento entre comunidades indígenas. También llamó al gobierno a implementar los compromisos previamente acordados con las comunidades Misak y Nasa.