La Habana/Washington. El Departamento de Estado de Estados Unidos, bajo la dirección de Marco Rubio, publicó el lunes un informe exhaustivo titulado “Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI”. Acusa a Cuba de librar una campaña de “espionaje, tráfico de influencias y subversión” contra Estados Unidos durante “casi siete décadas”. Esto alcanzó “los niveles más altos del gobierno estadounidense”. El documento apareció unos días después de que los medios estadounidenses informaran sobre los preparativos del Pentágono para un ataque militar a la isla.
El informe intenta rastrear una amplia gama de conflictos políticos internos de Estados Unidos hasta la influencia cubana. En consecuencia, “muchos de los disturbios políticos más importantes de la historia reciente de Estados Unidos pueden vincularse de alguna manera a la influencia cubana”. A saber, “Pastores por la Paz”, “Código Rosa”, “Foro del Pueblo”, “Black Lives Matter”, activistas de solidaridad palestinos y grupos de protesta contra ICE figuran como partes de una red global controlada por Cuba.
El observatorio de medios del portal cubano Cubadebate sometió el informe a un análisis detallado. Por lo tanto, el documento sigue un patrón recurrente: primero se menciona un caso individual documentado, como una condena por espionaje o una organización armada. Luego se añaden contactos, viajes o referencias culturales, los casos individuales se combinan en una red unificada y finalmente se atribuyen al Estado cubano. Al final, todo el asunto se presenta como una amenaza actual a la seguridad nacional.
Para las afirmaciones de mayor alcance, sin embargo, faltaron pruebas como cadenas de mando, transferencias de dinero, comunicaciones secretas o confesiones que demostraran el control central desde La Habana. El término central “terrorismo de izquierda” no está definido en todo el documento, lo que permite acercar actividades legales como viajes, reuniones, apoyo legal o críticas a la política exterior estadounidense a actos terroristas.
Además, los propios documentos del gobierno estadounidense contradicen la tesis de la agresión cubana ininterrumpida desde 1959: una evaluación conjunta de inteligencia de 1971 clasificó la participación de Cuba en la subversión en su nivel más bajo desde la revolución, y un memorando interinstitucional de 1974 describió el apoyo material de Cuba a grupos armados en América Latina como “insignificante”.
El informe omite por completo las acciones de Estados Unidos contra Cuba, incluida la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, la Operación Mangosta -un programa de la CIA para derrocar al gobierno cubano que incluyó sabotaje, intentos de asesinato y desestabilización económica-, así como décadas de operaciones encubiertas y sanciones. Estados Unidos aparece en el informe exclusivamente como una víctima pasiva de la agresión cubana.
El periodista del Chicago Tribune Daniel DePetris criticó el informe: “Este informe en realidad afirma que el objetivo principal de Cuba es conquistar los Estados Unidos. Eso es lo más estúpido que parece”. No se dejen engañar: “El Departamento de Estado está tratando de construir el pretexto básico para una acción militar estadounidense en caso de que Trump decida hacerlo”.
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Un análisis de las publicaciones de Rubio en Plataforma La frase que Cuba es la “capital mundial del terrorismo radical de izquierda” fue publicada el 4 de junio y, con 1.217 retuits, fue el mensaje más compartido de Rubio durante el período examinado. Por tanto, el documento sistematiza un discurso ya preparado y le otorga autoridad estatal.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, rechazó enérgicamente el informe. En una publicación en He se refirió a la introducción de patógenos, el derribo de un avión de pasajeros cubano cerca de Barbados en 1976, los atentados con bombas en hoteles en la década de 1990 y los miles de millones de dólares que Washington gastó para desestabilizar a Cuba. Cuba “nunca ha actuado para dañar al pueblo estadounidense” y no representa ninguna amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió un extenso comunicado calificando el informe como un “panfleto de propaganda mediocre” destinado a “conseguir consenso para una eventual agresión militar”. La verdadera intención es “oprimir y atacar a la propia población de Estados Unidos e intimidar a quienes expresan sentimientos de solidaridad, incluidos aquellos que denuncian la injusta agresión de su gobierno contra Cuba”. Al mismo tiempo, el ministerio destacó que el gobierno de Estados Unidos destina cada año decenas de millones de dólares del presupuesto federal para socavar el orden interno de Cuba.
Apenas un día después de la publicación del informe, el martes llegó a Cuba el primer envío de ayuda estadounidense. Es parte de un paquete de ayuda de 100 millones de dólares anunciado por Rubio en mayo. El envío incluyó 700 paquetes de alimentos y 700 kits de higiene que serán distribuidos en los municipios de Alquízar y Bejucal a través de la organización de ayuda Catholic Relief Services y Cáritas Cubana.
El Ministerio de Comercio cubano comentó que el contenido del envío contrasta marcadamente con el “castigo colectivo” que Washington está infligiendo a la población cubana, en particular mediante el endurecimiento del bloqueo energético desde principios de año. Cuba no rechaza esa ayuda siempre que beneficie al pueblo y no se utilice con fines políticos. Se considera un “gesto del pueblo estadounidense”, cuyos impuestos financiaron estos fondos.