San José. La fase final de las elecciones se desarrolla en un contexto de fragmentación del sistema de partidos, desconfianza en el proceso electoral y creciente preocupación por el aumento de la delincuencia. Cinco candidatos presidenciales concentran la mayor intención de voto en un panorama que incluye un total de 20 candidaturas.
Aunque el país centroamericano no permite del todo la reelección inmediata para determinados cargos, la candidata Laura Fernández, exministra del gobierno de Chaves, tiene alta intención de voto, según la última encuesta publicada el pasado miércoles por la Unidad de Opinión Pública de la Universidad de Costa Rica (UCR). Si Fernández gana las elecciones, se esperan reformas institucionales de gran alcance, que los círculos críticos consideran preocupantes para la estabilidad democrática del país.
La creciente ola de inseguridad que azota a Costa Rica es uno de los temas centrales de la campaña electoral. El programa presidencial de Fernández incluye propuestas para combatir de manera más agresiva la expansión del crimen organizado. El actual gobierno ha tomado medidas similares a las de Nayib Bukele, como la construcción de una mega prisión. El presidente salvadoreño incluso vino a San José el 14 de enero para colocar la primera piedra del centro de detención. La presencia del presidente salvadoreño encendió las alarmas en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Costa Rica. La autoridad advirtió que una visita de un jefe de Estado extranjero en beneficio o perjuicio de uno de los candidatos era una violación del derecho internacional.
Durante la visita de Bukele, el director de inteligencia nacional denunció un presunto complot para asesinar al presidente Chaves. El anuncio fue recibido con reservas por algunos analistas políticos. Ronald Alfaro sostuvo que “no solo hubo una manifestación de seguridad, sino también una manifestación mediática. Hasta qué punto fue realmente un plan o fue algo que ya se había montado… Uno no lo sabe”.
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El expresidente del TSE, Luis Antonio Sobrado, expresó preocupación por la “tendencia populista” de los países vecinos. En una transmisión radial, afirmó que “el peor escenario sería que una agenda populista controle la Asamblea Legislativa y tenga la capacidad de reformar la constitución con criterios autoritarios”.
Los candidatos presidenciales han colocado la cuestión de la seguridad en el centro del debate. Según la última encuesta de la UCR, hay cinco favoritos. Además de Fernández, que obtendría el 43 por ciento de los votos, están Álvaro Ramos del partido de centroderecha PLN con el once por ciento, Claudia Dobles del partido socialdemócrata Acción Ciudadana (PAC) con el ocho por ciento, Ariel Robles de la alianza de izquierda Frente Ampio (FA) con el siete por ciento y Fabricio Alvarado del partido derechista Nueva República también con el siete por ciento.
Los resultados también muestran que los votantes indecisos representan el 32 por ciento. El electorado evangélico también juega un papel. El candidato evangélico Alvarado atrae a los votantes conservadores religiosos. Por su parte, Fernández expresó su compromiso de defender los valores de “familia, vida y fe”. Según un estudio de la Universidad Nacional, el 80 por ciento de los costarricenses se identifica con alguna religión; Sin embargo, los resultados de la encuesta actual muestran que el comportamiento del voto religioso no es homogéneo y está disperso, lo que no garantiza el apoyo a un candidato en particular.
La postura de Estados Unidos sobre las elecciones presidenciales sigue siendo desconocida; Sin embargo, hicieron sus comentarios el jueves pasado en un informe publicado por el Ministerio de Hacienda, que retrata a Costa Rica como “un punto clave de transbordo de cocaína a escala global”; se ha convertido en un punto de tránsito cada vez más importante para las organizaciones criminales que contrabandean cocaína hacia los Estados Unidos.