Buenos Aires. En Argentina, el descontento contra el presidente Javier Milei crece entre la población. La pérdida de puestos de trabajo, la caída de los salarios reales y los numerosos escándalos de corrupción en su entorno hacen que su apoyo entre la población siga menguando. Sin embargo, el gobierno celebra los “éxitos económicos”.
Desde noviembre de 2023, el poder adquisitivo del salario mínimo ha caído un 39,7 por ciento y se han perdido 217.000 puestos de trabajo en el sector privado. Además, cada día cierran una media de 30 empresas, cifra que ya ha aumentado hasta 26.000 desde que asumió el Gobierno, más que a consecuencia de la pandemia. Este fenómeno, en el que el producto interno bruto crece pero el mercado laboral se estanca, se conoce como “crecimiento sin empleo”. Pone en duda si el crecimiento económico beneficia automáticamente a los empleados.
De los 14 sectores económicos registrados por el Instituto Estatal de Estadística, seis se han contraído y cinco se mantienen igual desde el inicio del gobierno. Sólo hubo un crecimiento notable en tres áreas: pesca, minería y energía, e intermediación financiera, como bancos y préstamos. Y, sin embargo, se han perdido más de 20.000 puestos de trabajo en estos tres sectores.
En el caso de la pesca, este aumento está relacionado en gran medida con factores ambientales y tiene más que ver con las condiciones internacionales que con la política económica del gobierno de Milei.
La evolución positiva del sector minero y energético se debe principalmente a las políticas de gobiernos anteriores, en particular en lo que respecta a la petrolera YPF, que fue renacionalizada en 2013, y al yacimiento de petróleo y gas de esquisto de Vaca Muerta que ha desarrollado y que lleva dos años aumentando constantemente su producción. La construcción del gasoducto, que finalizó en 2023, poco antes del cambio de gobierno, jugó un papel central. El aumento de la producción de litio también se debe a acontecimientos a más largo plazo.
El sector financiero también ha registrado un fuerte crecimiento, lo que conlleva algunos problemas: además de que el capital se invierte en beneficios a corto plazo con bonos en pesos de alto interés en lugar de en la producción para limitar la inflación, el cálculo también tiene en cuenta, paradójicamente, el endeudamiento récord de la población mediante tarjetas de crédito, el mayor endeudamiento privado en 20 años.
La industria de la construcción, la industria y el comercio fueron los que más sufrieron, siendo los que más pérdidas de empleo se produjeron. Las cifras de consumo van descendiendo mes tras mes, desmintiendo la idea de una recuperación económica entre la población.
Para estimular la economía, en julio de 2024 se introdujo el programa de apoyo a las grandes inversiones (Rigi), cuyo objetivo era atraer capital extranjero, con poco éxito. La mayoría de los proyectos registrados pertenecen a los sectores de minería y energía, y siete de los doce proyectos aprobados estaban planificados previamente. Hasta ahora sólo se ha implementado el tres por ciento de esto.
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Por ello, el Instituto de Economía Política (Cepa) critica que el Estado habría renunciado a ingresos fiscales porque se trataba de proyectos que habrían llegado de todos modos. Sólo se atraía a nuevos trabajadores en pequeñas cantidades y éstos crearían pocos puestos de trabajo nuevos. Un ejemplo es un proyecto minero en la provincia de San Juan donde los inversores importarán un asentamiento de trabajadores completo directamente desde China.
A pesar de los grandes anuncios, Argentina está a la cola a nivel regional en términos de inversiones directas. Y no sólo a nivel internacional, sino también en comparación con gobiernos anteriores, las inversiones cayeron drásticamente. El gobierno de Milei fue incluso acusado por economistas de derecha, como el ex director del Banco Nacional, Carlos Melconian, de no tener un plan económico, sino de depender únicamente de las finanzas y de recortar impuestos con la esperanza de que las inversiones llegarían por sí solas.
Ahora se pretende ofrecer ayuda con un programa aún más ambicioso: el “Super-Rigi”. Está dirigido a los gigantes tecnológicos en el campo de la inteligencia artificial. La energía barata y las bajas temperaturas en el sur del país, junto con generosas ventajas fiscales y un trato legal especial, pretenden crear las condiciones para su solución.
Una ley planificada también permitiría la formación de empresas “automatizadas” sin supervisión humana. El historiador israelí Yuval Harari advirtió sobre esta evolución en un artículo y pidió más controles.
El multimillonario Peter Thiel y su familia ya se trasladaron a Argentina como vanguardia y mantienen estrechos contactos con el gobierno de Mileis.
Esto plantea interrogantes tanto en Estados Unidos sobre los motivos de su salida como en Argentina. La oposición teme una posible injerencia de Thiel y su programa Palantir en la política local, en posible detrimento de la democracia. Thiel está acusado de tener opiniones antidemocráticas. El desmantelamiento por parte de Milei de los controles parlamentarios y judiciales sobre el servicio secreto y el aumento significativo de sus fondos reservados tampoco se consideran un buen augurio.
Además de estas incertidumbres en materia de política económica, el gobierno también es criticado por numerosos escándalos en su círculo íntimo de poder. Estos incluyen el escándalo que rodea a la criptomoneda Libra y la participación de Karina, la hermana de Javier Milei, en acusaciones de soborno en la Autoridad para el Bienestar de los Discapacitados. Además, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, provocó recientemente un escándalo con el inexplicable aumento de su riqueza y su ostentación.