El expresidente Moreno es juzgado en Ecuador por corrupción

Quito. El juicio a Lenín Moreno comenzó el pasado lunes en la Audiencia Nacional. El expresidente y otros 20 acusados, incluidas su esposa, su hija y otros familiares, están acusados ​​de aceptar un total de 76 millones de dólares en sobornos entre 2009 y 2018.

El antecedente es la adjudicación de la construcción de la central hidroeléctrica más grande del Ecuador a la empresa china Sinohydro. El proyecto fue considerado uno de los últimos grandes proyectos del gobierno del presidente Rafael Correa. La central eléctrica, inaugurada en 2016, nunca pudo funcionar a plena capacidad debido a deficiencias técnicas y grietas en la infraestructura.

Se dice que los pagos de sobornos se realizaron a través de una empresa fantasma activa en Panamá y Ecuador. El caso salió a la luz pública en 2019 cuando el portal de noticias La Fuente informó sobre las conexiones de Moreno con una sociedad offshore. La Fiscalía inició entonces su primera investigación por soborno contra Moreno, durante su etapa como vicepresidente. En diciembre de 2025, el tribunal admitió los cargos. A principios de mayo, Moreno regresó a Ecuador desde Paraguay, donde residía desde 2022.

Los fiscales lo acusan de utilizar influencia política, diplomática y financiera para favorecer a Sinohydro en la construcción de la central eléctrica Coca Codo Sinclair. Según los fiscales, la participación de Moreno fue crucial para que el contrato “despegara” y asegurar la financiación del Exim Bank of China. A cambio, el exjefe de Estado y su entorno recibieron pagos de diversas formas. Estos iban desde muebles y vajillas de lujo hasta transferencias directas a familiares. Se dice que un total de un millón de dólares estadounidenses llegó a Moreno y su familia.

En su discurso inicial, el abogado de Moreno, David Meza, enfatizó la inocencia de su cliente. Señaló que no había evidencia de pagos directos a Moreno. Además, Moreno no era responsable de los contratos de energía. “Nunca tuvo ninguna influencia. No tenía control sobre el asunto ni autoridad para tomar decisiones sobre el contrato. Todo esto es una exhibición política”.

¿Pensar fuera de la caja?

Con tu donación podremos acercarte a lo que sucede día a día en América Latina.

El martes pasado, Jorge Glas declaró en el segundo día del juicio. Glas, quien fue ministro y vicepresidente varias veces durante la presidencia de Correa, actualmente cumple una larga condena de prisión por corrupción. Los críticos lo ven como una víctima de persecución política (informó Amerika21). Fue conectado vía video desde el penal de máxima seguridad El Encuentro. Denunció una llamada telefónica con Moreno en la que le preguntó “cómo avanzaban las negociaciones” y “cuál era el estado de financiación” del proyecto. “Esto se notó porque no era su área de responsabilidad. Sin embargo, siguió siendo vicepresidente. Como no era un secreto, le informé sobre cómo avanzaba el proyecto”, dijo Glas, quien entonces era Ministro Coordinador de Sectores Estratégicos.

Años más tarde, cuando Glas era vicepresidente y Moreno vivía en Suiza, recibió otra llamada suya pidiendo reunirse con Xavier Macías: “Él (Macías) me informó que, por decisión de Lenín Moreno, todos los temas discutidos con Sinohydro debían ser manejados a través de él. Me negué porque estábamos acostumbrados a negociar directamente con la empresa y no a través de intermediarios”. Macías es acusado como cómplice en el juicio en curso. Se dice que algunos de los sobornos se procesaron a través de sus empresas e inversiones.

La declaración de Glas no sorprendió a Meza. Después de todo, vino de un “enemigo declarado”. Moreno destituyó a Glas como vicepresidente en agosto de 2017, pocos meses después de su presidencia. Esto provocó una ruptura con el movimiento político de Rafael Correa (correísmo). En entrevista con el diario EL UNIVERSO, Moreno explicó que desde entonces el correísmo lleva a cabo una persecución política en su contra. Sus enemigos políticos también influyeron en las investigaciones del actual proceso contra él. “Creo que mucha de la gente que el correísmo colocó en las instituciones como quintas columnas tenía malas intenciones”, explicó.

De cara al regreso de Moreno, Correa habló de un pacto con el actual presidente Daniel Noboa.