El expresidente Hernández regresa a Honduras para enfrentar cargos de corrupción

Tegucigalpa. El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (2014-2022) ha regresado a Honduras tras ser condenado a 45 años de prisión en EE.UU. por tráfico de drogas y armas e indultado por Donald Trump. Para darle la bienvenida, miles de simpatizantes que habían sido transportados en autobuses se reunieron en una manifestación. En su discurso dijo que regresó “con la ayuda de Dios y gracias a las oraciones”.

Hernández fue extraditado a las autoridades estadounidenses en abril de 2022. El Tribunal Federal de Estados Unidos en Nueva York ha demostrado en numerosos documentos, incluidos los narcocuadernos, declaraciones de testigos y evaluaciones de conversaciones con la organización criminal M13, que, entre otras cosas, contrabandeó más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos (informó Amerika21).

Hernández está acusado de presunto fraude y lavado de dinero en relación con el caso conocido como “Pandora II” y quiere enfrentarse a la justicia hondureña. El objeto de la investigación es la presunta malversación de fondos estatales para la campaña electoral presidencial de 2013. En este caso también están involucrados el expresidente Porfirio Lobo (2010-2014), exdiputados, empresarios y particulares. Según los fiscales, se dice que el grupo creó una red de corrupción entre 2010 y 2013 que permitió que se pagaran más de 288 millones de lempiras (alrededor de 10,8 millones de dólares) a dos fundaciones.

Como medida cautelar, la Corte Suprema suspendió a finales de junio la orden de aprehensión por la “presentación voluntaria” de Hernández para que pueda enfrentar un juicio en libertad. El diputado Hugo Noe Pino, del partido Libre, ve el regreso como un riesgo para la democracia del país. “El hecho de que Hernández no tenga ni una sola acusación por delitos de drogas en Honduras que hayan sido probadas en EE.UU. nos da una idea de cómo funciona el sistema de justicia en Honduras. Vuelve con cierta sed de venganza contra distintos sectores, y eso es peligroso”. También se teme una lucha por el poder en torno a la dirección del Partido Nacional y, por tanto, en las próximas elecciones.

El experto en derechos humanos Joaquín A. Mejía dijo a Radio Progreso que la alegría de muchas personas por el regreso de un narcotraficante condenado era “decadencia moral”.

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Según la encuesta de opinión publicada el martes por el centro de estudios jesuita Eric-SJ, el 55 por ciento de los encuestados está en contra de perdonar a Hernández. Casi el 73 por ciento está a favor de continuar con la extradición de personas implicadas en el tráfico de drogas a Estados Unidos. Otros resultados muestran que el 50 por ciento de la población califica los primeros 100 días del gobierno de Nasry Asfura como malos o muy malos, mientras que su desempeño como presidente recibe una calificación promedio de casi cuatro en una escala de cero a diez.

Mejía, quien participó en la encuesta, señala particularmente la falta de confianza de la población en las instituciones hondureñas en entrevista con criterio.hn. En consecuencia, el 86 por ciento desconfía del parlamento y el 82 por ciento desconfía de la Corte Suprema. El 84 por ciento ya no confía en la Autoridad Suprema Electoral debido a la crisis del último proceso electoral.

Con miras a combatir la corrupción, en 2016 se creó la Misión Internacional de Apoyo a la Lucha contra la Corrupción y la Impunidad (MACCIH). El detonante fue el saqueo del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), cuyos daños se estimaron en al menos 300 millones de dólares (informó América21). La MACCIH se disolvió en enero de 2020 después de llevar a los tribunales 14 casos históricos de corrupción. Se descubrieron varias redes de corrupción en las que supuestamente estaban involucrados miembros del parlamento y, en particular, funcionarios del ejecutivo.

En cuanto a futuras investigaciones sobre casos de corrupción, la convocatoria de una unidad anticorrupción internacional independiente con el gobierno actual está descartada, ya que el nuevo comisionado presidencial de la comisión de investigación será designado por el presidente. La Comisión está adscrita a la Presidencia y, por tanto, forma parte del poder ejecutivo. No tiene facultades propias para investigar o enjuiciar. Además, todavía no se ha designado el importante puesto clave.

La audiencia del acusado Hernández está fijada para el 3 de agosto de 2026. Queda por ver hasta qué punto el sistema de justicia hondureño es capaz de impartir justicia dada la actual configuración institucional y situación política.