La Habana/Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el viernes una orden ejecutiva que extiende las sanciones contra la Cuba socialista. Las nuevas medidas pretenden afectar a personas y organizaciones cercanas al aparato de seguridad cubano, pero van más allá.
Según el texto publicado de la orden, las sanciones pueden aplicarse a “cualquier persona extranjera” que trabaje en los sectores de energía, defensa, recursos naturales, minería, servicios financieros o seguridad de Cuba. Además, existe el riesgo de las llamadas sanciones secundarias, es decir, medidas punitivas contra bancos y proveedores de servicios financieros en todo el mundo, que procesan transacciones con las personas afectadas.
Jeremy Paner, ex investigador de sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, dijo a Reuters que la medida fue la de mayor trascendencia para las empresas no estadounidenses desde que comenzó el bloqueo estadounidense a Cuba hace más de 60 décadas. “Las compañías de petróleo y gas, las compañías mineras y los bancos que han separado cuidadosamente sus operaciones en Cuba del mercado estadounidense ya no están protegidos”, dijo Paner.
El anuncio de las sanciones coincidió con el Día del Trabajo: mientras aún estaban en marcha las celebraciones del Día del Trabajo, la Casa Blanca informó a los representantes de la prensa sobre las medidas.
Según cifras del gobierno, más de 500.000 personas en La Habana habían participado anteriormente en una marcha a lo largo del paseo marítimo y frente a la embajada de Estados Unidos, incluido el presidente Miguel Díaz-Canel y el exjefe de Estado Raúl Castro, de 94 años, que desfiló en uniforme militar y acompañado por funcionarios gubernamentales de alto rango. Debido a la actual escasez de combustible causada por el bloqueo energético de Estados Unidos, el evento de este año fue más pequeño que en años anteriores. En otras provincias del país, la gente también se reunió para las tradicionales celebraciones del Día del Trabajo.
Lo más destacado fue la entrega de un libro a Raúl Castro que contiene más de 6,2 millones de firmas cubanas -casi dos tercios de la población- como compromiso para defender al país ante un posible ataque militar estadounidense.
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Osnay Miguel Colina Rodríguez, del sindicato CTC de Cuba, dijo durante su discurso: “Nuestros enemigos lo han intentado y probado todo. Pensaban que nos encontrarían derrotados y resignados, pero nosotros estamos decididos y firmes, con el pie firme en el estribo y seguimos luchando”.
Díaz-Canel escribió en Plataforma
Describió las nuevas sanciones como “medidas coercitivas” que reforzaron el “brutal y genocida” bloqueo estadounidense a la isla. El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, dijo que las medidas tenían como objetivo “un castigo colectivo al pueblo cubano” y que el país no se dejaría intimidar.
El último endurecimiento de las sanciones forma parte de una serie de medidas con las que la administración Trump ha aumentado gradualmente la presión sobre La Habana desde principios de año. En enero, Estados Unidos detuvo los envíos de petróleo venezolano a Cuba después de que el presidente Nicolás Maduro fuera secuestrado en una operación militar. Poco después, Trump amenazó a otros países con aranceles punitivos si continuaban suministrando petróleo u otras fuentes de energía a Cuba, tras lo cual México también detuvo sus entregas. Las Naciones Unidas ya han advertido de una crisis humanitaria.
Recientemente, Trump había hablado abiertamente varias veces sobre una posible “toma de control” de Cuba y había declarado que el país estaba al borde del colapso.