Discurso del Canciller cubano en sesión del Consejo de Derechos Humanos

Estimada señora vicepresidenta,

Ha surgido una dictadura en el mundo globalizado. El orden que se creó después de la Segunda Guerra Mundial para impedir una Tercera Guerra Mundial está siendo destruido. Sus fundamentos, el derecho internacional, las Naciones Unidas y las organizaciones del sistema internacional están bajo ataque, y la “filosofía de la explotación” se proclama como el derecho extraordinario y supremo de los Estados Unidos de América a conquistar y utilizar la fuerza como algo intrínseco, natural y cotidiano.

A la amenaza nuclear y al imparable cambio climático se suma el comportamiento de una superpotencia depredadora, insaciable, agresiva e irresponsable que contrarresta el declive de su hegemonía con violencia militar, tecnológica, económica y cognitiva.

Independientemente de la ideología, todos los estados nacionales están en riesgo, independientemente de sus modelos culturales o políticos. La mayor reserva de hidrocarburos del mundo, Venezuela, ha sido atrozmente atacada. ¿Qué pasará con los depósitos de minerales críticos y tierras raras, las reservas de agua, el Amazonas, los fondos marinos, el Ártico y la Antártida, la ocupación de enclaves supuestamente estratégicos, los pasos interoceánicos y las rutas comerciales? Hay amplia evidencia de que la permisividad, la debilidad, la cobardía y el oportunismo egoísta sólo contribuyen a la conquista.

¿Qué pasará con el control de los datos, la manipulación algorítmica, los activos intangibles, la computación cuántica y la inteligencia artificial si prevalece la filosofía de la guerra, la carrera armamentista y la guerra cognitiva?

¿Cómo se desarrollaría la libertad de comercio y navegación si los aranceles se utilizaran como herramienta de agresión y las leyes y la jurisdicción de los tribunales estadounidenses se aplicaran extraterritorialmente?

Cuba ha sido históricamente una encrucijada dramática. La orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos del 29 de enero de este año, que impone un castigo colectivo al pueblo cubano y busca crear una catástrofe humanitaria a través de un bloqueo energético, coloca a la emblemática y mística isla en el centro del dilema global.

¿Se puede permitir que una gran potencia destruya una nación pequeña y pacífica, provoque una tragedia humanitaria, haga añicos su cultura nacional, someta a un genocidio a un pueblo noble y solidario, bajo el endeble pretexto de la seguridad nacional o el supuesto e hipócrita “apoyo de los ciudadanos cubanos”, con el objetivo de cambiar un gobierno o un sistema político, enterrar un modelo de desarrollo alternativo al capitalismo salvaje, exigir venganza histórica e intimidar a Nuestra América?

El pueblo cubano defenderá con la mayor fuerza y ​​valentía, en estrecha unidad y amplio consenso, su derecho a la autodeterminación, la independencia, la soberanía, la integridad territorial y el orden constitucional. Esto lo haremos con el apoyo de los cubanos que viven en otras latitudes.

Nada pasa sin musgo

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Prevendremos una crisis humanitaria en Cuba. No sucederá, incluso si tenemos que soportar dificultades y sufrimiento. Nos basaremos en nuestra cultura e historia, nuestra tradición patriótica, nuestra experiencia, nuestra voluntad y nuestra fortaleza. Somos un pueblo consciente, educado y valiente, con recursos humanos altamente calificados, sistemas de educación, salud y ciencia eficientes y universales; tenemos tierra cultivable, agua, recursos minerales, infraestructura, producimos casi la mitad del petróleo que consumimos, tenemos capacidad de refinación y estamos impulsando inversiones importantes y eficientes en energía solar.

Con sufrimiento y daño, tres generaciones de cubanos han superado el bloqueo estadounidense durante más de 60 años y creado una reconocida obra humanística y social. Hemos mostrado solidaridad con todos, especialmente con las naciones del Sur.

Ya está surgiendo y se está haciendo visible un amplio movimiento internacional de solidaridad con Cuba.

Incluso en el peor de los casos, perseveraremos y encontraremos soluciones creativas. Ante todas las dificultades, mitigaremos los daños humanitarios, protegeremos a los niños y los ancianos, a las personas y familias más necesitadas y mostraremos solidaridad.

Como siempre, también estamos dispuestos a un diálogo serio y responsable con Estados Unidos, basado en la igualdad soberana y el derecho internacional, el respeto mutuo y el beneficio mutuo, sin condiciones previas ni injerencias en los asuntos internos, con el objetivo de lograr una relación civilizada a pesar de nuestras diferencias e incluso promover la cooperación en áreas donde esto sea posible.

Señor presidente,

Se fortalecerá nuestro compromiso con la defensa y promoción de todos los derechos humanos para todos. Seguiremos siendo una voz activa, segura e independiente en este consejo. Seguiremos defendiendo el derecho inalienable del pueblo palestino y la integridad de los migrantes. Admiramos al pueblo de Minnesota por su resistencia colectiva. Nos defenderemos contra los dobles raseros y la manipulación política.

En el año del centenario del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, nuestra determinación de defender al país sigue siendo inquebrantable, y nuestra decisión de proteger una sociedad centrada en la realización de la plena dignidad del ser humano y la mayor justicia posible es irrevocable.

Gracias.