Declaración de Temucuicui en Chile

Declaración de un testigo de Temucuicui

La doctrina del control colonial en el Wallmapu: el aparato estatal asimétrico y la captura estratégica de las obras históricas de Jorge Huenchullán y su esposa Carolina Padilla Manquel

1. El argumento absurdo: ¿Por qué utilizar un helicóptero de ataque Puma contra una de las voces más influyentes del movimiento mapuche? Un examen de los hechos que presencié personalmente revela una contradicción flagrante por parte del aparato estatal. Los fiscales y el gobierno están tratando de desacreditar al líder mapuche Jorge Huenchullán y a su esposa Carolina Padilla acusándolos de delitos menores relacionados con drogas para restar importancia política al caso.

Pero ningún país del mundo moviliza millones de dólares, comandos de élite y aviones de combate para arrestar a un delincuente menor. Esta operación revela un conflicto político de alto perfil destinado a silenciar una de las voces más influyentes en la lucha por recuperar el territorio mapuche usurpado. Si se tratara de un delincuente común, una operación de esta magnitud a escala económica y militar sería completamente ilógica. El uso de un helicóptero militar Puma demuestra que el Estado chileno sabe muy bien que no está persiguiendo a un delincuente común y corriente, sino que ha llevado a cabo una operación estratégica para capturar a una figura política clave: una de las tres voces más influyentes, respetadas y poderosas del movimiento de autonomía mapuche a nivel nacional e internacional. En realidad, el esfuerzo militar es proporcional a la importancia de la persona que se quería eliminar.

2. El mito de la operación judicial y la asimetría militar de la ocupación: La narrativa oficial intenta reducir la “Operación Tridente” a un simple procedimiento policial para mantener el orden público. Sin embargo, mi presencia directa en el lugar junto al hablante mapuche Jorge Huenchullán Cayul y su esposa Carolina Padilla Manquel me permite refutar categóricamente esta falacia. El uso de helicópteros de carga pesada Puma, vehículos blindados de asalto y rifles tácticos avanzados no refleja el procedimiento policial estándar; representa una demostración asimétrica de fuerza. Esta práctica imita directamente las doctrinas de ocupación territorial que el Estado de Israel ha aplicado históricamente en Cisjordania o que se utilizan en las operaciones militares de pacificación en las favelas de Río de Janeiro. El verdadero objetivo no es el encarcelamiento sino más bien organizar una invasión para reafirmar la soberanía colonial sobre un territorio resistente.

3. El verdadero crimen que se persigue: la lucha por la devolución de las tierras ancestrales. Detrás de la sofisticada terminología judicial, está claro que el único delito que el Estado chileno está persiguiendo en esta área es la resistencia política organizada por la devolución de tierras ancestrales. Para el modelo extractivista chileno, pedir el retiro de las corporaciones y el llamado a la devolución de tierras ancestrales es un acto de subversión inaceptable. El Estado no procesa crímenes reales; criminaliza el derecho internacional a la autodeterminación y la recuperación del hábitat de los mapuche. El encarcelamiento del Werkén (hablante mapuche) y el acoso a su esposa Carolina Padilla son el resultado directo de su exitosa impugnación de los cuestionables títulos de propiedad emitidos por grandes terratenientes y empresas forestales.

4. Carolina Padilla Manquel y la doctrina del castigo familiar colectivo: La persecución y encarcelamiento de Carolina Padilla Manquel no es un efecto colateral, sino una parte central de la estrategia del Estado chileno para desmantelar a la comunidad mapuche. Al igual que los regímenes represivos en el norte de África o la doctrina del castigo familiar contra los disidentes kurdos en Turquía, el Estado chileno asume un colapso emocional. Al encarcelar y acosar a la esposa de Werkén (portavoz), el aparato estatal intenta infligir un castigo colectivo que desestabiliza el tejido social de la familia Werkén Huenchullan. El comportamiento individual no es el objetivo; Más bien, el objetivo es neutralizar el entorno de cuidado, apoyo y protección que rodea al Werkén utilizando el encarcelamiento de su esposa como mecanismo de chantaje para ponerlo bajo presión emocional.

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5. Divisiones institucionales e instrumentalización política electoral del conflicto: Las contradicciones públicas que surgieron después de la operación muestran cómo el conflicto mapuche está siendo explotado internamente. Mientras el gobierno de José Antonio Kast presentó la operación en los medios como un trofeo de guerra para consolidar su base de votantes nacionalistas, el fiscal regional Roberto Garrido Bedwell se vio obligado a distanciar legalmente la operación de la influencia directa del ejecutivo. Esta ruptura en el discurso deja en claro que el poder político chileno -de manera similar a cómo los gobiernos conservadores británicos explotaron el conflicto de Irlanda del Norte en la década de 1980- debe continuar fomentando la violencia en Wallmapu para justificar el estado de emergencia permanente, unir al electorado a través del miedo y distraer la atención de las crisis del país.

6. La alianza entre las corporaciones y el Estado para proteger el capital de materias primas: detrás de la propaganda de odio difundida por los círculos políticos afiliados al gobierno, los medios de comunicación influyentes (como Ex-Ante) y los grandes terratenientes y asociaciones empresariales (como el APRA) se esconde la motivación económica de la violencia estatal. La agresividad de la operación surge de la necesidad de proteger el modelo de acumulación capitalista de los consorcios forestales propietarios de las tierras usurpadas. Al construir, a través de la prensa, la imagen de un “clan criminal” o de un “enemigo interno” en la forma del matrimonio Huenchullán y Padilla, el Estado está brindando a sus aliados comerciales la justificación moral y legal que necesitan para continuar explotando los recursos naturales sin obstáculos, cerrando así cualquier posibilidad de una solución pacífica o política a las deudas territoriales subyacentes.

7. Rendición pacífica como neutralización del pretexto de la guerra: La decisión de Jorge Huenchullán Cayul y Carolina Padilla Manquel de rendirse pacíficamente ante un cerco militar masivo e inminente muestra una gran madurez y resistencia pacífica. Frente a un Estado cuya motivación inmediata -siguiendo el clásico modelo latinoamericano de represión de las dictaduras de los años 1970 y 1980- era forzar una confrontación armada que justificara una masacre de toda la comunidad, el liderazgo político mapuche optó por una retirada humanitaria. Este sacrificio consciente salvó la vida de ancianos, mujeres y niños en Temucuicui y privó al aparato militar del pretexto formal para abrir fuego. Demostró a los observadores internacionales que el terror emana unilateralmente de las instituciones chilenas.

8. El factor internacional como contrapeso geopolítico a la excepción legal: Desde un punto de vista analítico, el retiro de los mecanismos de control estatal chileno y la adaptación del poder judicial a las exigencias corporativas excluye cualquier posibilidad de una solución “democrática interna”. En este escenario de indefensión institucional, la observación y vigilancia por parte de organismos como Naciones Unidas o la Unión Europea no representan un llamado de ayuda, sino una variable táctica como contrapeso geopolítico. Históricamente, en contextos de asimetría colonial, romper el monopolio estatal sobre la información es esencial para reducir los costos políticos de la ocupación militar. La internacionalización del caso del histórico líder mapuche Jorge Huenchullán Cayul y su esposa Carolina Padilla Manquel actúa como una barrera estratégica de contención; expone los límites de la ilegitimidad del régimen frente al derecho internacional y transforma su arresto en una contradicción diplomática que el Estado chileno ya no puede ocultar bajo el manto de su legislación nacional.

Temucuicui, Wallmapu – 29 de mayo de 2026.

Atentamente

Roberto Oyarzún Susñar