Cumbre de progresistas de Barcelona: los presidentes de América Latina defienden a Cuba y contra las guerras

Barcelona. Las fuerzas políticas progresistas se reunieron en la capital catalana la semana pasada hasta el fin de semana. Los políticos y jefes de gobierno latinoamericanos desempeñaron un papel central. El objetivo era promover alternativas a las fuerzas de ultraderecha que están ganando fuerza en todo el mundo.

Se realizaron dos conferencias internacionales: la IV Cumbre por la Defensa de la Democracia del 15 al 18 de abril y la Movilización Progresista Global (GPM) del 17 al 18 de abril.

A la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, lanzada por los presidentes de Brasil y España, Luiz Inácio Lula da Silva y Pedro Sánchez, en 2024, asistieron este año una veintena de presidentes y líderes de todas partes del mundo. Además de Lula, también estuvieron presentes desde América Latina los presidentes de México, Colombia y Uruguay, Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro, Yamandú Orsi y el expresidente chileno Gabriel Boric.

Alrededor de 3.000 actores de la política, la ciencia, los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales participaron en alrededor de 80 paneles en el marco del GPM. La conferencia fue lanzada por iniciativa de Sánchez, el ex primer ministro socialdemócrata de Suecia Stefan Löfven, el Partido Socialista Europeo y la red internacional Alianza Progresista.

Los participantes procedían de un amplio espectro político no ultraderechista. La neoliberal Hillary Clinton también envió saludos vía vídeo. En el GPM también participaron figuras políticas como el alcalde de Nueva York Zohran Mamdani -también vía videosaludo-, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, el gobernador peronista de Argentina Axel Kicillof, Lula, Sheinbaum, Petro y Yamandú.

Una de las cuestiones planteadas por los presidentes latinoamericanos fue Cuba, que actualmente enfrenta sanciones estadounidenses cada vez más estrictas. En un comunicado, los gobiernos de México y Brasil, junto con España, expresaron su “profunda preocupación por la grave crisis humanitaria” en Cuba. También pidieron respeto a la soberanía e integridad de la isla. Dice que la población cubana debe “decidir sobre su futuro en total libertad”.

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En general, las demandas de los presidentes progresistas latinoamericanos estuvieron acompañadas de críticas al Norte Global. “Todas las decisiones que se toman en los grandes centros de poder nos llegan sin que nosotros tengamos parte en ellas”, se quejó Orsi.

En vista de las guerras en Medio Oriente, abogaron por la paz. Lula denunció el genocidio en Gaza, los bombardeos en el Líbano y las acciones militares contra Irán. Se quejó de que se estaban gastando 2,7 billones de dólares en guerras mientras la gente de todo el mundo pasaba hambre.

Petro pidió el inicio inmediato de un proceso de paz en Oriente Medio, destacó la necesidad de reconocer a Palestina y abogó por la descarbonización de la economía. Por su parte, Sheinbaum enfatizó la importancia de la autodeterminación de los pueblos y la “lucha incansable por la paz”. Sin mencionar al presidente estadounidense Trump ni a la nueva doctrina de seguridad estadounidense, criticó “la libertad de convertir a otras naciones en colonias”.

Los presidentes progresistas señalaron la desigualdad socioeconómica como un problema central. Lula describió a los “multimillonarios que concentran la riqueza del mundo en sus manos” como los verdaderos responsables del malestar social. Como en otros foros internacionales, pidió un cambio en las organizaciones económicas multilaterales para que el Sur Global ya no sea tratado como un “patio trasero”.

“Los gobiernos de izquierda ganan las elecciones con consignas de izquierda y creen en medidas de austeridad. Nosotros mismos nos estamos convirtiendo en el sistema, y ​​por eso nos sorprende que la otra parte se presente como crítica del sistema”, advirtió Lula en autocrítica sobre el ascenso de las fuerzas de ultraderecha.