La Habana. El jueves, el gobierno cubano anunció una ronda de conversaciones con representantes del gobierno estadounidense. En consecuencia, el gobierno de Estados Unidos presentó una solicitud para dicha reunión y el gobierno cubano aceptó. La parte cubana lleva años ofreciendo este tipo de conversaciones oficiales.
La delegación estadounidense estuvo encabezada por el director de la CIA, John Ratcliffe. Cuba estuvo representada por el Ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, jefe de los servicios secretos cubanos, y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, quien ya había participado en una conversación anterior. El contenido trataba sobre la posible cooperación entre los servicios de inteligencia, la estabilidad económica y cuestiones de seguridad, incluida la ampliación de la cooperación entre las fuerzas del orden y las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley en interés de la seguridad regional e internacional.
La parte cubana dejó en claro que Cuba no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y que no existen razones legítimas para incluir al país en la lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo. El comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba decía: “Ha quedado claro una vez más que la isla no alberga, apoya, financia ni tolera organizaciones terroristas o extremistas; que no existen bases militares o de inteligencia de potencias extranjeras en su territorio; y que nunca ha apoyado actividades hostiles contra Estados Unidos y no permitirá que se tomen acciones desde Cuba contra ninguna otra nación”.
El jefe de la CIA, Ratcliffe, por otra parte, enfatizó que Cuba ya no puede ser un “refugio seguro para los oponentes en el hemisferio occidental”. Y según declaraciones desde Washington, estaba en La Habana “para entregar personalmente el mensaje del presidente Donald Trump de que Estados Unidos está dispuesto a abordar seriamente las cuestiones económicas y de seguridad, pero sólo si Cuba hace cambios fundamentales”. Al mismo tiempo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos en Washington anunció que planeaba presentar cargos contra Raúl Castro, ex presidente del país y hermano del antiguo comandante Fidel Castro. En el sitio web del grupo de exiliados cubanos Cubanos por el Mundo se decía que Ratcliffe se había unido al “régimen castrista”. “Ultimátum” entregado. Al mismo tiempo, se dijo que la administración Trump ahora ha ofrecido oficialmente a Cuba un paquete de ayuda humanitaria por valor de 100 millones de dólares, que el gobierno cubano ahora ha aceptado, aunque aún no se ha especificado el proceso de entrega que emprenderá la Iglesia Católica. El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó la aceptación en la Plataforma X, pero calificó la oferta de “inconsistente y paradójica” dada la política de bloqueo violatoria de los derechos humanos y destructiva.
La reunión bilateral en La Habana se desarrolló “en el contexto de relaciones bilaterales complejas”, señala el comunicado oficial del gobierno cubano. De hecho, la situación general en Cuba es precaria debido a la política de bloqueo estadounidense, que viola el derecho internacional. Recientemente, el ministro cubano de Energía, Vicente de la O Levy, dijo en televisión: “Los efectos del bloqueo en realidad nos están causando daños importantes … ya que todavía no recibimos combustible”. Sólo un petrolero de Rusia, un aliado histórico de los dirigentes cubanos, llegó a pesar del bloqueo estadounidense a Cuba y trajo algo de alivio. Pero este petróleo ahora está “agotado”, dijo O Levy. Se necesitan ocho entregas de estos petroleros cada mes.
Ya en julio de 2024, el economista global estadounidense Jeffrey Sachs había formulado una evaluación: “Los efectos del bloqueo son muy graves. El ingreso per cápita cubano es probablemente un tercio o un cuarto de lo que sería sin el bloqueo”. El bloqueo estadounidense, que existe desde 1961 y cuyas sanciones, subversiones agresivas y campañas mediáticas estadounidenses tienen un efecto acumulativo, ha alcanzado un nuevo nivel de escalada con el segundo mandato de Donald Trump. Entre ellos se incluyen el bloqueo petrolero total impuesto a finales de enero y las medidas represivas adoptadas recientemente contra numerosos grupos de personas, incluso en terceros países. Cada año el gobierno cubano presenta un informe detallado sobre los daños causados por el bloqueo al Secretario General de la ONU y al público mundial. Pero la reciente escalada del bloqueo estadounidense difícilmente puede cuantificarse. Los daños causados por la sola falta de combustible son cuantiosos. Afectan a todas las áreas sociales y económicas clave: tecnología de la información y telecomunicaciones, transporte y tráfico, suministro de agua y saneamiento, suministro de alimentos, atención sanitaria, servicios financieros e instituciones públicas.
Un estudio científico del Bundestag alemán muestra que, basándose en un análisis macroeconómico para “estimar los costes de un posible corte de energía en Austria” (8,2 millones de habitantes), un corte de energía de una hora en Austria generó costos de 40 a 60 millones de euros. Los continuos cortes de energía en todo el país y las pérdidas y daños por falta de combustible en el sector de la movilidad, etc., provocan daños considerables. A esto se suman las amplias consecuencias negativas psicológicas, emocionales y de salud para los ciudadanos de Cuba. En este contexto, ha habido repetidas pequeñas protestas locales y fuertes expresiones de descontento en los últimos días, especialmente durante tiempos de cortes de energía, que los extremistas cubanos exiliados en Estados Unidos celebran como signos de la erosión del sistema cubano.
Todo esto está sucediendo visiblemente para el público mundial. Existen principios y leyes legales claros al respecto. La Convención de Ginebra para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1948) establece que el genocidio es la “imposición intencional a un grupo de condiciones de vida que pueden provocar su destrucción física, total o parcial”. Y el veredicto de un tribunal internacional sobre el bloqueo estadounidense contra Cuba, celebrado en el Parlamento Europeo en Bruselas en 2023, decía: “El bloqueo ha provocado, directa o indirectamente, la pérdida de numerosas vidas. La decisión de Estados Unidos de mantener el bloqueo hasta que el pueblo cubano decida inclinarse ante Estados Unidos tiene como objetivo en última instancia la destrucción física de al menos una parte del pueblo cubano. Tal actitud puede equivaler a un crimen de genocidio”.
Todos los argumentos y hechos técnicos, legales y políticos han sido y están siendo ignorados por el gobierno de Estados Unidos. La ONU, varias suborganizaciones de la ONU, así como el Papa y otras personalidades de alto rango y respetadas internacionalmente han pedido claramente el fin del bloqueo. Sin embargo, faltan actividades concretas y, por ejemplo, un desprecio colectivo por la agresión ilegal unilateral del gobierno de Estados Unidos. Angelika Becker de Network Cuba dijo a Amerika21: “Los gobiernos occidentales, que tan a menudo exigen derechos humanos, no deben tolerar más el genocidio progresivo contra la sociedad cubana y la destrucción de la Carta de las Naciones Unidas y el multilateralismo por parte del gobierno de Estados Unidos”.