La Habana. En respuesta al embargo petrolero impuesto por Estados Unidos, el gobierno de Cuba ha activado un plan de emergencia que se basa en conceptos de la crisis económica de los años noventa. El presidente Miguel Díaz-Canel anunció el jueves en una conferencia de prensa de dos horas en La Habana que el país se prepararía para un escenario sin suministros externos de petróleo.
“No llega combustible a este país desde diciembre”, dijo Díaz-Canel a representantes de medios cubanos y extranjeros. El presidente estadounidense, Donald Trump, impuso un embargo petrolero total desviando barcos y amenazando con aranceles punitivos contra posibles proveedores. El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo el jueves que estaba “extremadamente preocupado” por una crisis humanitaria inminente. Los analistas dicen que la economía cubana podría paralizarse sin nuevos suministros en un plazo de dos semanas a dos meses.
El plan de emergencia que ahora se ha activado se basa en la llamada “Opción Cero” que el fallecido líder revolucionario Fidel Castro desarrolló durante el “período especial”. En aquel momento, el concepto preveía medidas de racionamiento, la expansión masiva de la producción local de alimentos, el uso de animales de tiro y métodos de transporte no motorizados.
“Estas medidas son previstas, pero actualizadas porque la situación hoy es diferente”, afirmó Díaz-Canel. Los ministros responsables anunciarán los detalles concretos “en los próximos días”. El presidente admitió que su implementación requeriría “grandes esfuerzos”.
Díaz-Canel señaló que, además de las expresiones de solidaridad, “hay otras cosas que hoy no podemos explicar abiertamente” y aseguró que “Cuba no está sola”. Hay “muchas personas, gobiernos, países, instituciones y empresas” que están dispuestas a trabajar con Cuba.
La agencia de noticias Reuters informó que Rusia había anunciado que continuaría suministrando petróleo a Cuba. El país fue recientemente uno de los tres proveedores más importantes junto a México y Venezuela, aunque con cantidades significativamente menores que Venezuela.
Díaz-Canel citó como fuente de esperanza la expansión de las energías renovables a través de la energía solar. Después de una mayor expansión desde la primavera pasada, Cuba tiene ahora alrededor de 1.000 megavatios de capacidad fotovoltaica instalada. Esto ya es suficiente para cubrir alrededor del 38 por ciento del consumo eléctrico durante el día.
Se ha acordado con China una aceleración del programa. En las próximas ocho semanas, se espera que se agreguen 160 megavatios con la finalización de varios parques grandes. “Además, actualmente estamos instalando 5.000 módulos fotovoltaicos en lugares clave para brindar servicios a la población”, explicó el Presidente.
Las instalaciones prioritarias incluyen 161 casas de maternidad, 121 hogares con niños enfermos dependientes de dispositivos, 156 residencias de ancianos, 305 centros para personas mayores, 56 policlínicas, 336 sucursales bancarias y 349 oficinas administrativas. Otros 5.000 sistemas fotovoltaicos beneficiarán a los hogares de regiones remotas, así como a médicos y profesores, que podrán adquirirlos con un préstamo a largo plazo. Además, se instalarán nuevos sistemas de almacenamiento en baterías con una potencia de 200 megavatios.
El gobierno también quiere promover la iniciativa privada. “Hemos creado incentivos para que quien quiera adquirir un sistema fotovoltaico para su hogar pueda obtenerlo de la mejor y más rápida forma posible en términos de aduana, precio y forma de pago”, afirmó Díaz-Canel. Deben apoyarse las alimentaciones privadas a la red y las estructuras de suministro locales.
Otro componente de la estrategia es el mejor uso del petróleo crudo nacional. Actualmente Cuba puede cubrir alrededor de un tercio de sus necesidades de petróleo con su propia producción. Sin embargo, el petróleo cubano es pesado y contiene mucho azufre. El país no tiene la capacidad técnica para transformar el petróleo en combustible, por lo que sólo puede utilizarse para la combustión en ocho grandes centrales térmicas.
“A finales del año pasado ya realizamos una pequeña prueba de refinación de crudo nacional, lo que abre nuevas perspectivas”, afirmó Díaz-Canel. El volumen de entrega se incrementará aún más este año. Al mismo tiempo, se trabaja en la reconstrucción de los tanques de almacenamiento de la base de superpetroleros de Matanzas que se quemó en 2022.
Díaz-Canel reiteró su disposición a mantener conversaciones con Washington, pero “sin presiones, sin condiciones previas, en igualdad de condiciones y respetando nuestra soberanía”. El diplomático de más alto rango de Cuba en Estados Unidos, Carlos Fernández de Cossío, dijo esta semana que se habían intercambiado mensajes iniciales, pero que aún no se había establecido un diálogo bilateral formal.
Al mismo tiempo, La Habana está intensificando sus preparativos de defensa. En respuesta al secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero en Venezuela y a las crecientes amenazas de Estados Unidos, se activó un plan basado en el principio de “Guerra de Todo el Pueblo”. Esta doctrina de defensa, consagrada en la Constitución, es puramente defensiva, subrayó el presidente. Recientemente, todos los sábados han sido declarados días de defensa nacional.
“Cuba no es un país terrorista y no es una amenaza para EE.UU.”, enfatizó Díaz-Canel. No hay bases militares ni tropas extranjeras en suelo cubano, con una excepción: “La de Guantánamo, una base ilegal estadounidense en territorio cubano contra la voluntad del pueblo cubano”.