Cuba reanuda programa para niños de Chernóbil

La Habana. 40 años después del desastre del reactor de Chernobyl, el gobierno cubano continúa el programa para tratar a las víctimas de la radiación ucranianas en Cuba. Este año se espera que 50 niños de Ucrania viajen a Cuba y reciban allí tratamiento médico.

Este programa de solidaridad, apoyado por el Ministerio de Salud cubano, se inició en 1990. Hasta que el programa “Niños de Chernobyl” finalizó temporalmente en 2011, un total de 26.114 pacientes de Ucrania, Bielorrusia y Rusia fueron atendidos y tratados en Cuba. La mayoría de ellos eran niños que sufrieron las consecuencias de los síntomas agudos de la radiación, así como los efectos a largo plazo del desastre nuclear. La mayoría de los jóvenes pacientes fueron alojados y atendidos en un complejo en la playa de Tarará, cerca de la capital cubana.

Cuba fue el único país del mundo que lanzó un programa de salud integral y gratuito para los niños afectados por el desastre de Chernobyl. El programa “Niños de Chernobyl” comenzó en un momento en que el país caribeño caía en una grave crisis económica como consecuencia de la disolución de los estados socialistas de Europa central y oriental y el recrudecimiento de la política de bloqueo estadounidense. A pesar de estas circunstancias, el gobierno socialista respondió a la solicitud de ayuda de los dirigentes soviéticos y anunció que acogería al menos a 10.000 niños para la implementación. tratamientos altamente especializados. Se utilizó el moderno equipamiento del sistema de salud cubano, así como médicos, psicólogos, enfermeras y otro personal de enfermería, así como profesores. El programa interdisciplinario se dividió en tres niveles de atención, que incluyeron atención por médicos de familia, atención en el Hospital Infantil de Tarará y tratamiento en institutos y centros médicos especializados.

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El entonces presidente cubano Fidel Castro hizo estos comentarios el 28 de noviembre de 1997 en un discurso al concluir la VI. Seminario Internacional de Atención Primaria dijo: “Cuba ha atendido a más niños de Chernobyl que todos los demás países del mundo juntos. Los medios de comunicación del norte no informan al respecto. ¡Casi 15.000 niños! Nosotros también hemos adquirido experiencia en esto”.

La película “Tarará”, dirigida por Ernesto Fontán y producida por la mixta argentino-cubana Space y Carbono Films, narra este episodio aún poco conocido del internacionalismo cubano. El documental “Sacha, un niño de Chernobyl” de los directores cubanos Roberto Chile y Maribel Acosta también relata las experiencias de niños de Ucrania, Bielorrusia y Rusia que deben su vida al internacionalismo cubano.