Cuba gana en votación de la ONU contra el bloqueo de EE.UU.

Nueva York. El martes tuvo lugar una votación en la Asamblea General de la ONU. Se trataba de una solicitud de la República de Cuba ante la dramática situación de abastecimiento en el país, que ha alcanzado proporciones extremadamente destructivas debido a las recientes medidas de bloqueo estadounidense. 136 Estados votaron a favor de la moción cubana titulada “La necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, nueve gobiernos votaron en contra y 30 se abstuvieron.

En una cuestión de orden inusualmente acalorada, el representante estadounidense Jeffrey Bartos pidió que se rechazara el debate. Calificó de “desperdicio” el uso de 84.000 dólares de fondos de la ONU para una sola reunión de tres horas; con esa cantidad “podríamos alimentar a 3.500 niños cubanos durante un mes”. Solicitó una votación nominal.

El embajador de Estados Unidos, Michael G. Waltz, afirmó polémicamente que a pesar de los informes sobre cortes de energía, “siempre parece haber suficiente electricidad para la dictadura cubana”. Hizo un llamamiento “al régimen cubano”: “Cambie de rumbo, vuelva a encender las luces para su pueblo”. Waltz calificó el bloqueo de “mito” y en su discurso negó la existencia de un “embargo o bloqueo, como se quiera llamar”. Por tanto, su declaración contrasta con los discursos de otros representantes de la administración Trump.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, jefe de la delegación cubana en esta 99 sesión plenaria de la 80 Asamblea General, hizo dos llamados al orden. Rodríguez pidió al presidente de la reunión que llamara al orden al representante estadounidense. Destacó que la Asamblea General no era un campo de entrenamiento para las fuerzas armadas estadounidenses y declaró: “Es usted un mentiroso, señor Waltz”. Debería leer las declaraciones del secretario de prensa de la Casa Blanca el 30 de marzo o del presidente de los Estados Unidos la víspera, que confirmarían la existencia del embargo, en particular del bloqueo total de los hidrocarburos.

El ministro cubano presentó fotografías que ilustran los daños causados ​​por el bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos a su país, en particular el embargo energético. Las fotos incluían una de cirujanos en un quirófano con la única luz proveniente de un teléfono celular. Bruno Rodríguez enfatizó: “El bloqueo asfixia y mata en silencio. Enfrentar este crimen despiadado también es responsabilidad de Naciones Unidas”. En cambio, Estados Unidos difundiría la mentira de que el bloqueo no estaba dirigido contra el pueblo cubano. “Pregunten al pueblo de Cuba si sufre el bloqueo o no”, instó. Rodríguez Parrilla acusó a la administración estadounidense de librar una “guerra multidimensional y no convencional” contra su país que “se ha vuelto cada vez más cruel en los últimos siete meses”. El bloqueo energético por sí solo es una estrategia que equivale a un bloqueo naval y, por tanto, a un acto de guerra. Las medidas estadounidenses “instarían firmemente a una intervención militar imperialista” y provocarían un baño de sangre, subrayó.

Varias asociaciones internacionales se pronunciaron entonces en defensa de Cuba. La embajadora Laura Dupuy Lasserre de Uruguay dijo en nombre del grupo G77 que los daños directos e indirectos causados ​​por el embargo eran enormes. También expresó gran preocupación por el carácter cada vez más extraterritorial del embargo como resultado de la plena aplicación de la Ley Helms-Burton. Calificó esta ley de “violación a la libertad de comercio” porque pretende castigar, mediante la intimidación, cualquier comercio o inversión entre cualquier país y Cuba.

¿Valoras nuestros informes?

Entonces haga una donación a Amerika21 y apoye nuestros artículos actuales sobre lo que está sucediendo en América Latina y el Caribe. Para que todo el contenido de Amerika21.de siga estando disponible para todos de forma gratuita.

El Movimiento de Países No Alineados llama a prevenir la agresión contra Cuba. Las últimas medidas estadounidenses multiplicarían el impacto extraterritorial del bloqueo. También representaron una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional, el sistema de comercio multilateral y las normas y principios de relaciones amistosas entre estados.

El grupo Amigos de la Carta de la ONU dijo que la continuación del embargo era una “vergüenza” para la ONU. Condenó el “bloqueo injusto y abusivo” contra Cuba y llamó a “la comunidad internacional a hablar inequívocamente a favor de la paz, a impedir la agresión militar contra Cuba y a reiterar la necesidad de poner fin inmediatamente al bloqueo”. El embargo es “una de las violaciones más graves, prolongadas y sistemáticas del derecho internacional y de la Carta”.

Además, el Grupo Africano, CARICOM, ASEAN, China y Rusia expresaron un apoyo similar a Cuba y al diálogo.

En particular, antes de la votación, el Departamento de Estado de Estados Unidos, en una carta diplomática clasificada como “SBU” (Sensible pero sin clasificar), ordenó a las embajadas de Estados Unidos en el extranjero que instaran a sus países anfitriones a votar en contra de la solicitud de Cuba. Si el debate se lleva a cabo, según las instrucciones de Rubio, los estados miembros estrechamente aliados deberían reprender a Cuba por su “sistema económico, su flagrante incompetencia y su corrupción masiva”. Estados Unidos exige que los Estados no alineados se abstengan de hacer “cualquier declaración” ante la ONU. Y para los países que tradicionalmente apoyan a Cuba, se lanzó una advertencia clara: “Estados Unidos seguirá de cerca sus declaraciones en el debate y desalentará el uso de puntos que puedan tensar nuestras relaciones bilaterales”.

A pesar de estas amenazas e intentos de chantaje, 136 estados votaron a favor de la solicitud de Cuba y nueve en contra, entre ellos Estados Unidos e Israel. Alemania, Polonia y Hungría estuvieron entre las 30 abstenciones.

Se llevará así a cabo el debate propuesto por Cuba sobre la necesidad de levantar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por sucesivas administraciones estadounidenses a la nación insular caribeña.