La Habana. El jefe de Estado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció programas de reformas económicas y sociales de gran alcance en una conversación con periodistas cubanos el viernes. El paquete incluye medidas en más de 20 áreas y aún debe ser aprobado por la Oficina Política del Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Asamblea Nacional.
Díaz-Canel calificó la situación actual como resultado de una “agresión multidimensional” por parte de EE.UU., cuyas políticas afectan “cada detalle de la vida familiar y de la economía” de los cubanos. Sólo un petrolero ha entrado en Cuba en los últimos cinco meses, mientras que Washington ha impuesto nuevas sanciones al país socialista casi semanalmente.
Díaz-Canel formuló el principio rector de las reformas: “Crear riqueza y distribuirla con justicia social”. Mencionó específicamente a China y Vietnam como puntos de referencia, “que también están en el proceso de construcción socialista y que en un momento lucharon contra los bloqueos”.
Las medidas presentadas no son nuevas, sino que forman parte de la estrategia de desarrollo a largo plazo del país y de los “Lineamientos de Política Económica y Social” adoptados en la última conferencia del PCC. Fueron actualizados por última vez a finales del año pasado a través de un debate popular y incorporados en un documento sobre la estrategia económica de este año, cuyo objetivo es abordar la crisis. Los economistas cubanos ya habían señalado que muchas de las medidas ahora anunciadas estaban pendientes de implementación desde hacía varios años.
Los elementos centrales del paquete de reformas son la descentralización, más autonomía para las empresas estatales, apertura a inversiones de la comunidad exiliada y reducción de la burocracia.
Debe reforzarse la autonomía de los municipios en las decisiones económicas. Díaz-Canel habló de “plena autonomía” de las provincias en el diseño de sistemas productivos locales. La aprobación de nuevas pequeñas y medianas empresas debería trasladarse al nivel municipal.
En el futuro, las empresas estatales deberían poder operar sin intermediarios y sin interferencias externas en su gestión, diseñar sus propios sistemas salariales y participar en el mercado de divisas recientemente introducido. “Las empresas podrán producir y ofrecer todo lo que sean capaces de hacer”, afirmó Díaz-Canel. El objetivo es poner a las empresas estatales en pie de igualdad con el creciente sector privado.
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Para el sector no gubernamental, la lista de actividades prohibidas debería reducirse significativamente. Se debe promover activamente la cooperación entre las economías estatales y privadas y ampliar las oportunidades de participación en las empresas privadas. Los cubanos en el extranjero y en el país deberían poder actuar como actores económicos en igualdad de condiciones, junto con los inversores extranjeros, las empresas estatales y las cooperativas.
El monopolio estatal del comercio exterior debería ser abolido en el comercio exterior: las exportaciones e importaciones deberían ser posibles para todos los actores económicos sin el uso obligatorio de intermediarios estatales. Los importadores de bienes intermedios y materias primas para la producción nacional deberían recibir un trato preferencial en lo que respecta a los aranceles. Las inversiones extranjeras deberían recibir un marco jurídicamente seguro y facilitarse mediante procedimientos de aprobación simplificados.
Según Díaz-Canel, la producción de alimentos es considerada una de las áreas de construcción más urgentes. Las tierras en barbecho deberían reducirse al mínimo, los agricultores de todas las formas de propiedad deberían poder participar en el mercado de divisas y tener acceso a los insumos.
En el sector energético, el gobierno da máxima prioridad a la expansión de las energías renovables en vista del bloqueo petrolero de facto. Se debe promover la electromovilidad y facilitar la importación y el montaje de vehículos eléctricos.
Estructuralmente, un proyecto de ley que ya ha sido publicado prevé una reducción del número de ministerios de 27 a 20, combinada con importantes recortes de empleos en el partido, el aparato estatal y las organizaciones de masas. Los fondos ahorrados como resultado beneficiarán a los programas sociales y la reforma salarial. Los subsidios a los productos -incluido el libro de referencia Libreta, que existe desde hace décadas- se reducirán gradualmente y se sustituirán por transferencias específicas a grupos vulnerables.
Díaz-Canel subrayó que no se pudieron hacer públicos todos los detalles porque “el enemigo está al acecho en todo lo que hacemos”. Tras la aprobación de los comités responsables, está prevista una amplia campaña de información para la población. “Hay en Cuba un pueblo cuya mayoría está dispuesta a no rendirse y a no humillarse”, concluyó.