Cuba abre su economía a la diáspora: propiedad de empresas, cuentas en divisas, inversiones

La Habana. El gobierno de Cuba ha anunciado una amplia apertura económica: por primera vez, a los cubanos en el extranjero sin residencia en la isla se les permitirá poseer empresas privadas, mantener cuentas en moneda extranjera y participar en proyectos de infraestructura.

En primer lugar, el viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva Fraga, presentó este lunes las reformas a la emisora ​​estadounidense Noticias NBC y luego en la televisión estatal cubana como parte del programa Mesa Redonda.

La de mayor alcance de las tres medidas centrales se refiere a los derechos de propiedad. Hasta ahora, sólo a los cubanos con residencia efectiva en la isla se les permitía constituir o poseer empresas privadas. Esta restricción ya no se aplica a las personas que tienen la condición migratoria de “inversionistas y empresarios” en el sentido de la actual ley migratoria cubana.

Pérez-Oliva Fraga explicó: “Esto no ha sido posible hasta hoy. Esta posibilidad se limitaba a aquellos cubanos que ocupaban la categoría de residentes efectivos en el territorio nacional”. Un cubano que haya vivido durante años en Miami, Madrid o Ciudad de México podrá ahora constituir y gestionar una empresa privada en Cuba con plena protección jurídica sin renunciar a su lugar de residencia.

El Ministro también destacó que no existen límites máximos ni restricciones sectoriales en cuanto al tamaño de las empresas: “No existe ninguna restricción desde el punto de vista administrativo-legal que lo impida”. Esto abre el camino no sólo para pequeñas empresas de servicios, sino también para proyectos más grandes en áreas como la manufactura, el turismo o la tecnología.

La segunda medida es de naturaleza técnica, pero tiene consecuencias prácticas: los cubanos en el extranjero que operen negocios en la isla podrán en el futuro abrir y mantener cuentas en moneda extranjera en bancos cubanos, en las mismas condiciones que cualquier otra persona física o jurídica residente en Cuba.

“Podrán hacerlo del mismo modo que cualquier persona o institución radicada en nuestro país”, afirmó Pérez-Oliva Fraga. Hasta ahora, las transacciones comerciales –pagos a proveedores, nóminas, transferencias– debían procesarse a través de intermediarios o canales informales, lo que añadía una importante inseguridad jurídica a cualquier inversión. Con una cuenta bancaria propia denominada en moneda extranjera, los cubanos en el exterior reciben, por primera vez, una infraestructura financiera institucionalmente asegurada para sus actividades comerciales en la Isla.

La tercera medida está dirigida a los cubanos en el exterior que quieran invertir en Cuba a través de empresas en el exterior y abre tres vías formales para hacerlo.

La primera –ya existente pero ahora ampliada– es la participación en empresas estatales cubanas en virtud de la Ley de Inversión Extranjera No. 118, que proporciona exenciones fiscales y garantías legales para los inversores extranjeros. La segunda opción es completamente nueva: los cubanos en el extranjero ahora pueden unir fuerzas con empresas cubanas privadas bajo el mismo marco legal, algo que antes no estaba previsto por ley. La tercera vía es establecer o adquirir directamente empresas privadas en Cuba, sin pasar por estructuras de inversión extranjera.

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Pérez-Oliva Fraga identificó específicamente las infraestructuras como un sector prioritario: “No estamos hablando sólo de pequeños proyectos, también estamos hablando de la posibilidad de participar en sectores claves de nuestro desarrollo, como es el de las infraestructuras, lo que supone un cambio significativo en determinadas actividades a nivel nacional”. Una de las prioridades podría ser la red eléctrica, que se estima que requerirá inversiones de unos dos mil millones de dólares. Como modelo de referencia señaló a las empresas vietnamitas que cultivan arroz en Cuba bajo contratos de derecho de uso y logran altos rendimientos. Según el ministro, un modelo similar debería ser ahora accesible también a la diáspora cubana.

Además, el paquete prevé nuevas medidas: los cubanos en el exterior deberían poder obtener licencias como proveedores de servicios en el campo de los activos virtuales, poder participar en fondos de inversión gestionados por instituciones financieras cubanas y poder crear fondos para proyectos de cooperación internacional con alcance local o nacional. El Decreto del Banco Central No. 362 de 2018 es relevante para la emisión de licencias financieras.

Los anuncios marcan un cambio en la postura oficial hacia la diáspora cubana, estimada en varios millones de personas y que vive principalmente en Estados Unidos, España y otros países europeos y latinoamericanos. Durante décadas, la relación entre el Estado cubano y sus emigrantes se caracterizó por la desconfianza y las barreras legales; En la interpretación oficial, la emigración a menudo se consideraba más una amenaza política que un recurso económico.

Muchos cubanos en el extranjero han enviado remesas a lo largo de los años para apoyar a familiares o para financiar informalmente pequeñas empresas que formalmente estaban dirigidas por familiares. Esta práctica jurídicamente incierta tiene ahora una base formalmente asegurada.

Sin embargo, la administración enfatizó que el bloqueo económico estadounidense sigue siendo el principal obstáculo estructural para la efectividad de estas reformas. Las restricciones al acceso a los mercados financieros internacionales, el seguimiento de las transacciones en dólares estadounidenses y las restricciones comerciales también afectan directamente las inversiones de la diáspora. Al mismo tiempo, Pérez-Oliva Fraga explicó que las medidas anunciadas no requieren cambios significativos en el marco legal existente, lo que haría posible su oportuna implementación.

La idea tampoco es nueva. Ya en diciembre de 2021, Cuba anunció que se abriría a inversiones de la comunidad del exilio. En aquel momento, sin embargo, se trataba más bien de proyectos a pequeña escala y nunca se creó la base jurídica, como la posibilidad de abrir cuentas bancarias. En ese momento, la atención también se centró en China y Vietnam, dos países socialistas donde las inversiones de la comunidad exiliada desempeñaron un papel central en las reformas económicas.

Las reformas se producen en medio de tensiones con Estados Unidos, que ha impuesto un bloqueo energético impuesto por el ejército a la isla. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha citado repetidamente la apertura económica como condición para cualquier acercamiento con La Habana. Frente a la agencia de noticias financieras Bloomberg Recientemente explicó: “Creo que su voluntad de abrirse en este sentido es un posible camino a seguir”. Rubio añadió que el cambio no tiene por qué ser abrupto y que Washington daría la bienvenida a reformas “drásticas” que creen “espacio para la libertad económica y, en última instancia, política para el pueblo cubano”.

En este contexto, las medidas anunciadas por La Habana pueden leerse como una oferta táctica: concesiones económicas sin afectar el orden político ni la constitución socialista, una línea roja que las autoridades cubanas han calificado de innegociable. Sigue siendo una cuestión abierta si la apertura económica sin compensación política será suficiente para cambiar la opinión de la administración Trump. El presidente Trump dijo desde la Casa Blanca ese mismo lunes que podía “hacer lo que quisiera” con Cuba y calificó como un posible “honor” apoderarse de la isla.