¿Cuál es el satélite artificial más antiguo que aún orbita la Tierra?





Los satélites son esenciales para nuestra vida diaria y permiten todo, desde Internet de banda ancha hasta servicios de telefonía móvil, GPS y mucho más. Si bien es fácil imaginar que los tres tipos principales de satélites son productos de la tecnología moderna, la verdad es que existen desde hace décadas. El más antiguo que aún orbita la Tierra se instaló en 1958 y, de hecho, fue el segundo satélite exitoso puesto en servicio por los Estados Unidos.

El Laboratorio de Investigación Naval de EE. UU. construyó el Vanguard 1 para el Año Geofísico Internacional, un estudio multinacional de la Tierra de 18 meses. La misión de Vanguard 1 era recopilar datos científicos sobre la atmósfera de la Tierra y cómo el espacio afectaría a los satélites. También fue diseñado para demostrar nueva tecnología, convirtiéndose en el primer satélite orbital impulsado por células solares. Las baterías del Vanguard 1 sólo duraron 20 días, pero las células solares continuaron proporcionando energía hasta 1964. Esto marcó un hito importante en los primeros días de la exploración espacial estadounidense y una etapa importante en la evolución de la energía solar.

Inicialmente, los científicos creyeron que Vanguard 1 podría permanecer en el espacio durante miles de años en función de su vida orbital. Pero ese número se revisó más tarde a unos 240 años para tener en cuenta nuevos conocimientos sobre la resistencia cósmica. Si bien ya no transmite datos, el tiempo que Vanguard 1 está en órbita lo ha convertido en el foco de estudios que se centran en cómo se comportan los objetos fabricados por el hombre en la órbita terrestre durante largos períodos.

El desafío de recuperar Vanguard 1

A medida que continúa el viaje de Vanguard 1 alrededor de la Tierra, los científicos e ingenieros han propuesto diferentes ideas para traer el satélite de regreso a casa. El primer paso sería determinar su estado mediante imágenes para determinar si la recuperación es posible. Los investigadores involucrados en este esfuerzo creen que el satélite podría trasladarse a una órbita terrestre más baja para su recuperación, o incluso llevarlo a la Estación Espacial Internacional para un eventual regreso. Una vez de regreso en la Tierra, Vanguard 1 sería analizado para determinar su exposición espacial a largo plazo, incluidos los efectos de la radiación espacial que soportan todos los satélites en órbita.

A pesar del interés en recuperar Vanguard 1, la idea aún no ha superado la etapa inicial de discusión al momento de escribir este artículo. Dar luz verde a una misión requeriría la aprobación de la NASA y el Laboratorio de Investigación Naval de EE. UU., los cuales están relacionados con el desarrollo y despliegue del satélite. También hay algunos obstáculos técnicos en juego, incluido el actual movimiento estabilizado por giro de Vanguard 1, una antena frágil y la falta de un método seguro para capturar el satélite.

Además, una misión de recuperación de este tipo no sería barata, ya que el coste total dependería del diseño final y de la tecnología específica utilizada. Por lo tanto, cualquier decisión de seguir adelante probablemente requeriría una revisión de alto nivel, y el éxito de la misión dependería de si una tripulación robótica o tripulada podría capturar con seguridad el Vanguard 1 para llevarlo a casa.