Cauca. La senadora colombiana Aida Quilcué fue secuestrada el martes en la carretera entre las localidades de Itzá y Toró, en el departamento del Cauca. Alrededor del mediodía se rompió el contacto entre Quilcué y sus asesores. Su marido fue asesinado en la misma calle en 2008.
Quilcué es de ascendencia indígena. Es líder del pueblo Nasa y preside el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). El secuestro fue denunciado por sus asesores y posteriormente confirmado por su hija y unidades militares. En la tarde del mismo día Quilcué reapareció en la zona conocida como Guanacas.
Horas después de su liberación, la senadora de la coalición oficialista Pacto Histórico denunció el “proceso de exterminio físico y cultural” de la población indígena en el departamento del Cauca.
Quilcué explicó que fue secuestrada por hombres armados no identificados y destacó que “el riesgo la afectó no sólo a ella misma, sino también a otros senadores, jóvenes, miembros de la fuerza de protección indígena, comunitarios, mujeres y funcionarios públicos”. Como afirmó el Tribunal Constitucional, “estamos ante un proceso de aniquilación física y cultural. Y quienes siguen luchando por la vida y la dignidad están en peligro”.
Las declaraciones de la senadora colombiana tienen implicaciones para la política nacional dada su visibilidad como líder de los pueblos indígenas. Es considerada una de las más duras críticas de la violencia en los territorios tradicionales.
¿Pensar fuera de la caja?
Con tu donación podremos acercarte a lo que sucede día a día en América Latina.
El secuestro pone en duda los esfuerzos de la llamada Política Integral de Paz (Paz Total) del gobierno de Petro en el suroeste del país, una región que ha visto un aumento significativo de los enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas de protección indígenas en los últimos meses.
Quilcué fue galardonado con el Premio Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia en 2021 y fue elegido senador con el apoyo del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS). También trabajó como consultora para los derechos humanos y la paz en la UNESCO. En 2022 afirmó haber recibido más de 100 amenazas de muerte.
El secuestro del senador se produce tras el reciente ataque a los guardaespaldas del senador Jairo Castellanos. Estos hechos están configurando la campaña para las elecciones parlamentarias del 8 de marzo en un clima de tensión creciente, particularmente en departamentos con población indígena, afrocolombiana y campesina.
El secuestro provocó indignación entre los políticos nacionales y a nivel internacional. El candidato presidencial Sergio Fajardo dijo que esto era “inaceptable”. Independientemente de la afiliación partidista, el gobierno nacional debe garantizar la seguridad de todos. “Cuando la vida de un líder político está en peligro, toda la democracia está en peligro”, afirmó Fajardo.
En X, la Cancillería peruana “condenó enérgicamente” el secuestro de Quilcué. Al mismo tiempo, Perú reafirmó su cooperación con Colombia en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado en la región.