Bogotá. La central sindical CUT y el sindicato de educación Fecode preparan un paro nacional para noviembre y han anunciado una primera jornada nacional de movilización contra el gobierno de Abelardo de la Espriella el 14 de octubre. Al anuncio en Bogotá asistieron más de 1.500 representantes de organizaciones sindicales, sociales, campesinas, indígenas y políticas. Su objetivo es defender los derechos laborales, los servicios públicos y las reformas sociales y exigir la reanudación de la política de paz.
La importancia del anuncio también reside en la variedad de conflictos que pretende agrupar. En agosto y septiembre hubo protestas y demandas en las universidades, en el sector cultural, en el mundo laboral, en los servicios públicos y en las organizaciones ambientalistas, que hasta ahora se habían desarrollado principalmente por separado.
En las universidades públicas, el gobierno anunció el 13 de septiembre un protocolo nacional que regulará el acceso de la policía y los militares a los campus. Los rectores exigieron involucrarse en la redacción y exigieron respeto a la autonomía universitaria. El 21 de septiembre estallaron protestas y enfrentamientos en la Universidad Industrial de Santander en la ciudad de Bucaramanga, y al día siguiente hubo marchas en Medellín contra lo que sus organizadores llamaron la “criminalización del movimiento estudiantil”. La Defensoría del Pueblo pidió que el protocolo se elabore mediante un proceso más participativo.
Artistas y trabajadores culturales también protestaron en el sector cultural. Rechazaron los recortes previstos en el presupuesto cultural de alrededor del 30 por ciento para 2027 y la suspensión del Premio Nacional de Financiación. Esto último afecta a 1.308 proyectos que ya habían sido aprobados. El Ministerio de Cultura aseguró que continuarían otras categorías como becas, residencias y pasantías. Sin embargo, no se anunció cuándo se realizarían los pagos correspondientes.
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En agosto, la gente de la región del Caribe salió a las calles por problemas con los servicios públicos. Residentes de Puebloviejo, en el departamento de Magdalena, bloquearon la carretera entre Barranquilla y Santa Marta durante varias horas después de estar sin electricidad durante cuatro días. En septiembre se renovaron las denuncias por cortes de energía eléctrica en Barranquilla, Soledad y otros municipios del área metropolitana; Representantes comunitarios advirtieron sobre posibles nuevas protestas y bloqueos.
A estos conflictos se suma la disputa ambiental en Santurbán, un páramo de alta montaña importante para el abastecimiento de agua en el noreste del país. En agosto, el Ministerio de Medio Ambiente levantó una medida de protección para casi 1.500 hectáreas de la cuenca del arroyo La Baja. El Comité para la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán anunció acciones legales y nuevas movilizaciones.
El descontento con el presidente electo ya era evidente cuando asumió el cargo el 6 de agosto en manifestaciones en Bogotá y posteriores en Cali y otras ciudades. Sin embargo, hasta ahora las protestas han seguido siendo predominantemente sectoriales y locales. Con las movilizaciones previstas para octubre y noviembre, los movimientos sociales quieren agrupar diferentes demandas en una agenda nacional común.
Otro frente de conflicto es la Corte Especial para la Paz JEP, creada en 2016. El gobierno de De la Espriella apoya una iniciativa legislativa que recortaría el presupuesto de la JEP en 100.000 millones de pesos y transferiría los fondos al poder judicial ordinario. El presidente de la JEP, Alejandro Ramelli, habla de “asfixia económica” y del “ataque más severo” a la independencia del tribunal. Sumado al proyecto de presupuesto ordinario, el déficit asciende a 185.000 millones de pesos. “Entonces deberían decir honestamente que quieren cerrarnos”, dijo Ramelli. La JEP ha denunciado el caso ante la ONU así como ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Penal Internacional (CPI).