Bogotá/BuenosAires/Ciudad de Guatemala et al. Con motivo del “Día Internacional de la Madre Tierra”, el 22 de abril, una iniciativa de organizaciones indígenas y ambientalistas lideradas por la Plataforma de Protectores de Tierra y Territorio (PDDTT) presentó una plataforma de seguimiento y documentación. El portal recopila y publica datos sobre ataques a activistas medioambientales.
Para el período analizado de 2020 a 2025, se registraron casi 600 casos en siete países de América Latina y el Caribe. Los ataques documentados van desde la criminalización y detenciones arbitrarias hasta la intimidación y el acoso e incluso el asesinato. Los organizadores quieren crear la base de datos necesaria para llamar la atención sobre las violaciones de derechos humanos a menudo ignoradas o minimizadas y crear una memoria política.
Las cifras de la plataforma también muestran diferencias regionales, tanto en términos del tipo de ataques como de los temas por los que están activos los ambientalistas atacados. Si bien los asesinatos por sí solos representan la mayor proporción, con más del 40 por ciento de todos los ataques, más del 85 por ciento de todos los asesinatos tuvieron lugar en Colombia. En contraste, en Argentina, el segundo país con mayor número de ataques después de Colombia, los activistas ambientales son principalmente criminalizados y arrestados arbitrariamente.
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Las diferencias también se pueden ver en los propios conflictos. Mientras que en Argentina los principales temas son la minería, la agricultura y la silvicultura, en Colombia y Guatemala se trata principalmente de la propiedad de la tierra, que en este último afecta principalmente a la población indígena.
Los organizadores del portal DDTT sitúan la recopilación y publicación de estos datos en el contexto del Acuerdo de Escazú, adoptado en 2018. El acuerdo prevé el acceso público a la información ambiental, así como la participación ciudadana y el acceso a la justicia en todos los asuntos ambientales en los países de América Latina y el Caribe. Al respecto, los organizadores señalan que es fundamental contar con “información sistemática, comparable y actualizada sobre lo que les está sucediendo a quienes defienden la tierra y el territorio” y añaden que es importante “documentar sistemáticamente desde una perspectiva regional los ataques que el Acuerdo de Escazú prevé para prevenir y sancionar”.