Cárteles mexicanos descubren el negocio petrolero

Ciudad de México/Washington. El gobierno mexicano ha ampliado su investigación sobre el contrabando de diésel y gasolina en varios puertos. Guaymas, Tampico y Ensenada –tres puertos de importancia estratégica– están afectados. Según un documento gubernamental, el Ministerio Anticorrupción también está siguiendo las investigaciones internas en la Marina y en el Departamento de Aduanas. Los antecedentes son evidencia de una red de fraude fiscal, documentos falsificados y posible corrupción en agencias gubernamentales.

Cualquiera que hubiera creído que la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, debilitaría significativamente al cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pronto se demostró que estaba equivocado. Los cárteles no sólo colapsan, sino que se adaptan. Y están buscando nuevas formas de ganar dinero. Uno de estos caminos es a través del combustible.

En el centro está el llamado fiscal de huachicol. Los combustibles se declaran como otros productos derivados del petróleo libres de impuestos para evitar impuestos elevados. De esta forma, el diésel y la gasolina entran más baratos al país y se venden más tarde. Para el Estado esto significa pérdidas millonarias, para los cárteles es un negocio con altas ganancias y menor riesgo que el clásico narcotráfico. Según las autoridades estadounidenses, el comercio ilegal de combustible y el petróleo crudo robado es ahora la segunda fuente de ingresos más importante para los cárteles mexicanos después del narcotráfico.

La presión política está aumentando. El partido conservador PAN pide que se aclaren las posibles conexiones entre las autoridades y los contrabandistas. Al mismo tiempo, Donald Trump está presionando al gobierno de México para que tome medidas más duras contra los cárteles. Pero la realidad es ahora más complicada que el viejo patrón de la “guerra contra las drogas”: incluso si un líder cae, las redes económicas continúan operando.

Nada pasa sin musgo

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Un caso ocurrido en Estados Unidos muestra cómo este sistema transfronterizo ha funcionado durante mucho tiempo. La familia Jensen está siendo juzgada en un tribunal de Utah. Se les acusa de traer petróleo crudo robado de México a Texas durante años. Se dice que la transacción se llevó a cabo a través de una empresa de Texas que, según la acusación, actuaba como empresa pantalla y estaba conectada con empresas en México.

La acusación supone miles de entregas entre 2018 y 2025. Se dice que el petróleo crudo proviene de oleoductos explotados por la petrolera estatal mexicana Pemex. Ingresó al mercado estadounidense mediante declaraciones aduaneras falsas. Por cada entrega, se decía que se pagaban 2.000 dólares al cartel de “El Mencho”. Según un informante, estos pagos ascendieron a al menos 8 millones de dólares para el cartel.

El contrabando de combustible ya no es un espectáculo secundario, sino parte de una economía criminal que se reorganiza constantemente. Donde las rutas de la droga se vigilan más de cerca, surgen otros mercados. Cuando muere un jefe de cartel, entran nuevos actores. La muerte de “El Mencho” no detuvo al CJNG.