Aún no hay resultado final en Perú: el candidato de ultraderecha está ligeramente por delante

Lima. El proceso electoral en Perú está a punto de finalizar. Por tercera vez en la historia del Perú, se elegirá un nuevo presidente con una mayoría de unos pocos miles de votos. El conteo todavía está en curso en este momento. Es una carrera reñida entre la candidata de ultraderecha Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y el candidato de izquierda Roberto Sánchez (Juntos por el Perú). Hasta el miércoles por la noche (hora local), Fujimori aventajaba por poco a Sánchez con el 50,104 por ciento de los votos y el 49,896 por ciento, con el 99,2 por ciento de los votos escrutados.

La división política en el país andino está emocionando a la gente y amenaza con agravar aún más la ya tensa situación en el país. Los partidarios de ambos bandos dudan de la exactitud del recuento y muestran poca confianza en las instituciones políticas. El sábado, decenas de personas protestaron para mostrar su apoyo a Sánchez. En la manifestación se escucharon consignas como “Si no hay solución, la lucha continúa” y “Mi voto no se venderá, mi voz será defendida”.

Los manifestantes insisten en la transparencia y la equidad en las elecciones. Los partidarios y representantes del candidato de izquierda Roberto Sánchez pidieron un escrutinio minucioso de las papeletas en disputa y solicitaron la cancelación de los colegios electorales en el extranjero y en Lima. El trasfondo fue la preocupación de que las irregularidades en estos colegios electorales pudieran haber influido en el resultado electoral, extremadamente ajustado.

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El comportamiento electoral a lo largo de líneas divisorias sociales y regionales muestra cuán diferentes son las expectativas para el futuro del Perú. Roberto Sánchez es particularmente popular en las regiones de la región andina desfavorecidas económica y estructuralmente, así como entre grupos de votantes que se sienten excluidos de las élites políticas y económicas. Esto está vinculado a la esperanza de una mayor justicia social y un mayor control gubernamental de las reservas de materias primas del país.

Fujimori, por otro lado, logra sus mejores resultados en Lima, en la costa y entre las clases medias y altas urbanas que apoyan su curso de políticas económicas neoliberales. Un elemento central de su campaña fue el anuncio de una dura lucha contra el crimen y la violencia organizada, que es una alta prioridad para muchos votantes dados los años de creciente inseguridad.