Ciudad de Guatemala/Coatepeque. Las organizaciones Comité de Unidad Campesina (CUC) y Comité Campesino del Altiplano (CCDA) están pidiendo al gobierno de Bernardo Arévalo que dé pasos concretos en el acuerdo sobre cuestiones de tierras y continúe el diálogo. El viernes pasado, las organizaciones solicitaron formalmente una audiencia con Arévalo a través de una petición para discutir la situación “con urgencia”, se informó en conferencia de prensa. Las organizaciones piden que se adopten medidas concretas en un plazo de 30 días.
El acuerdo agrícola fue firmado el 7 de febrero de 2024 en Palacio Nacional entre el gobierno y un total de cuatro organizaciones de trabajadores agrícolas. Además del CUC y la CCDA, entre los firmantes se encuentran la Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC) y la Asociación Indígena Campesina Ch’orti’ Nuevo Día. El acuerdo de entonces preveía cinco pasos concretos: gestión de conflictos, acceso a la tierra, economía socialmente orientada, coordinación territorial en el ámbito del desarrollo rural y la creación de un canal de comunicación política permanente. Desde entonces no se ha implementado nada concreto.
Las organizaciones se quejaron de que el gobierno también había roto el diálogo desde agosto de 2025. Mónica Mazariegos, secretaria de Estado de Asuntos Políticos y Relaciones de la Presidencia, confirmó los cinco puntos clave del acuerdo en una entrevista a finales de febrero y explicó que la prevista distribución de tierras basada en fondos de tierras “no era legalmente posible” hasta el momento.
Las organizaciones seguirán defendiendo “su derecho a defender sus territorios y vivir dignamente”, afirmó Prensa Comunitaria. Las organizaciones tampoco descartaron acciones legales, incluida una orden judicial contra Arévalo para implementar el acuerdo, si el gobierno continuaba negándose a continuar el diálogo.
De hecho, los desalojos de las comunidades han aumentado en los últimos años. Del 1 de abril de 2024 al 31 de marzo de 2025 hubo 154 desalojos por parte de las fuerzas de seguridad, en el mismo período de 2023 fueron solo 25 y en 2024 fueron 94. Estos suelen ser el resultado de informes de grandes terratenientes y empresas agrícolas. Según una investigación de epinvestiga, en los últimos años ha habido 14.094 denuncias de “ocupaciones de tierras” y sólo 140 casos terminaron en procesos judiciales. Por lo tanto, el objetivo no es “obtener condenas, sino lograr los efectos punitivos esperados y los desalojos inmediatos”, dice el artículo. Además, todavía hay un alto número de desalojos realizados directamente por empresas con ayuda de organizaciones paramilitares, explicó Leocadio Juracán del CCDA a Amerika21.
El miércoles pasado, seis familias que permanecieron en la finca luego de alcanzar la edad de jubilación fueron desalojadas de la Finca La Asunción en el distrito de Coatepeque en el departamento de Quetzaltenango. Cinco residentes ya habían sido detenidos el 2 de marzo acusados de ocupación grave de tierras. Pudieron salir de prisión después de nueve días, pero están a la espera de juicio. Tres de ellos ya están en edad de jubilación y con mala salud, especialmente Teófilo Castro, de 74 años, quien padece diabetes y le amputaron una pierna, explicó Dalila Mérida, miembro del Consejo de Coordinación del CUC para la región Costa Sur.
El trasfondo de este caso es un conflicto laboral. Los propietarios de las fincas habían estafado a los trabajadores durante décadas con sus contribuciones legales a las pensiones. Un total de 300 trabajadores se vieron afectados. Mérida no ve ningún “progreso a pesar de los acuerdos firmados” ni en el tema del cumplimiento de los derechos laborales ni en el tema de la tierra, explica a Amerika21.
Junto con Brasil, Honduras y Colombia, Guatemala es uno de los países con la distribución de tierras más desigual del continente. Esta se considera la causa central de los problemas sociales del país. Se considera difícil encontrar una solución. Las familias oligarcas y las empresas agrícolas que se dedican a la producción de aceite de palma, por ejemplo, son consideradas política y económicamente muy poderosas.