Quito. La activista ecuatoriana Gabriela Panchana Briones denunció el fin de semana en sus redes sociales que ella y su familia estaban siendo amenazadas. La razón es que llamó la atención sobre las acusaciones de la activista anticorrupción polaca Monika Silva Koniuszek contra la empresa Noboa Trading.
Silva fue encontrada muerta en su casa en la localidad costera de Montañita hace unas semanas. Se supone que fue asesinada. Poco antes de su muerte, Silva había estado investigando los presuntos vínculos de Noboa Trading con el contrabando de cocaína.
La empresa pertenece a la familia del presidente de Ecuador, Daniel Noboa. La información sobre este tipo de conexiones ha aparecido con mayor frecuencia en los últimos años (informó America21). La muerte de Silva plantea dudas sobre si la familia de Noboa o el propio presidente están involucrados en el asunto.
Está claro que bajo el gobierno de Noboa, el trabajo de los periodistas independientes en Ecuador se está volviendo cada vez más peligroso. La ONG Fundamedios informó que entre 2024 y 2025 el número de agresiones a periodistas aumentó de 194 a 230. Estas incluyen cinco asesinatos, cinco detenciones arbitrarias, 17 agresiones físicas y 45 agresiones verbales.
Lo que es particularmente problemático es que casi la mitad de estos ataques fueron llevados a cabo por actores estatales. La Fundación “Periodistas Sin Cadenas” destacó que “la violencia contra periodistas y medios de comunicación en Ecuador se ha vuelto estructural”.
El gobierno parece estar restringiendo cada vez más el libre acceso a la información. Según Reporteros Sin Fronteras, se dice que las fuerzas armadas ecuatorianas establecieron reglas a principios de este año sobre qué medios tienen acceso a la cobertura de sus eventos oficiales. La selección debe basarse en el enfoque editorial y publicaciones anteriores. Deben excluirse los medios de comunicación cuya imagen sea negativa para las fuerzas armadas.
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También debería haber una represión estatal directa contra los periodistas indeseables. Hernán Higuera, empleado de la televisora Ecuavisa, investigó presuntas irregularidades en contratos de compra de generadores entre el Gobierno ecuatoriano y la empresa estadounidense Progen Industries.
Se dice que el caso se refiere a una malversación masiva de fondos públicos. La fiscalía también está investigando el caso. Sin embargo, Higuera dejó de trabajar en ello luego de que su esposa perdiera su empleo en una empresa pública y a su hijo le revocaran una pasantía en un hospital estatal.
Durante una transmisión, un presentador de Ecuavisa explicó la preocupación de la televisora por “represalias contra familiares (…) que, sin embargo, nada tienen que ver con nuestra labor periodística”. También criticó la actuación del Estado, “que actualmente parece estar más centrado en atacar a este y otros medios que en cumplir sus verdaderas tareas y responsabilidades”.
Fundamedios también hizo comentarios similares sobre el “silencio regional” y se refirió a un caso ocurrido en la ciudad de Macas en la provincia amazónica de Morona Santiago en marzo. Allí, las páginas de Facebook de varios medios de comunicación fueron bloqueadas luego de que publicaran entrevistas e informes críticos sobre las autoridades locales.
Fundamedios enfatizó que “la defensa de la libertad de expresión requiere la restauración de marcos materiales, profesionales y éticos (…) Sin esto no sólo habrá menos periodismo en el país, sino también menos democracia”.