Washington/Quito et al. El fenómeno climático de El Niño ya está presente en el Pacífico ecuatorial y, según los servicios meteorológicos y climáticos internacionales, podría intensificarse aún más en la segunda mitad de 2026. Los efectos podrían durar hasta principios de 2027.
El Niño (el niño) y La Niña (la niña) son las dos fases del llamado El Niño-Oscilación del Sur (Enso), un fenómeno climático natural en el Pacífico tropical. El Niño es causado por el calentamiento de las aguas superficiales en el Pacífico tropical y a menudo se asocia con sequías, temperaturas más altas y escasez de agua en algunas partes de América Latina. La Niña, por otro lado, describe el enfriamiento de estas aguas y a menudo provoca lluvias duraderas, inundaciones y deslizamientos de tierra en muchas regiones.
La Administración Meteorológica y Oceanográfica Nacional de Estados Unidos (NOAA) estima que la probabilidad de que las condiciones relacionadas con El Niño persistan en los próximos meses es de más del 90 por ciento. Algunos modelos climáticos sugieren un evento muy fuerte entre finales de 2026 y principios de 2027.
Los efectos varían según la región. Se esperan fuertes lluvias, inundaciones y tormentas asociadas con el calentamiento de las aguas en el Pacífico oriental a lo largo de las costas de Ecuador y el norte de Perú. Las autoridades de ambos países han aumentado las medidas de vigilancia y preparación para limitar posibles daños a la infraestructura, la agricultura y las comunidades costeras.
En Ecuador, agencias de Naciones Unidas advierten que El Niño podría empeorar la inseguridad alimentaria en varias provincias. Se citan como causas posibles malas cosechas, daños a las tierras agrícolas y un acceso más difícil a los alimentos para grupos de población especialmente vulnerables.
En Colombia, el gobierno confirmó oficialmente el inicio del fenómeno y activó mecanismos de alerta temprana. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) espera menores precipitaciones en gran parte del país, particularmente en las regiones Caribe, Andina y Pacífico. Las autoridades también advirtieron sobre un mayor riesgo de incendios forestales, caída de los niveles de agua y posibles interrupciones en el suministro de agua y la generación de energía hidroeléctrica.
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Las autoridades colombianas también recomiendan medidas inusuales para protegerse del calor extremo. Estos incluyen limitar las actividades al aire libre durante las horas pico de exposición al sol, el uso constante de protector solar, aumentar la ingesta de líquidos y no mantener llenos los tanques de combustible de los vehículos. Según el Ideam, en varias regiones del país ya se han registrado desviaciones de temperatura de más de cuatro grados con respecto a los promedios históricos. Las autoridades también advierten sobre el calor persistente, la escasez de agua y un mayor riesgo de incendios forestales.
Centroamérica también se está preparando para condiciones más secas de lo habitual. En El Salvador, el Ministerio de Medio Ambiente espera temperaturas más altas, menores precipitaciones y un período seco más prolongado en los próximos meses. Los impactos más fuertes podrían afectar al llamado corredor seco, que atraviesa varios países de Centroamérica, así como la zona oriental de El Salvador.
En Costa Rica, los pronósticos de una disminución significativa de las precipitaciones tienen consecuencias potenciales para el sistema eléctrico nacional. Dado que gran parte de la electricidad del país proviene de centrales hidroeléctricas, la caída de los niveles de agua podría requerir temporalmente el uso de otras fuentes de energía para garantizar el suministro.
Como explicó el climatólogo chileno Martín Jacques, los efectos de El Niño no se limitan a las regiones alrededor del Pacífico tropical. El fenómeno también podría afectar las temperaturas globales, aumentar la intensidad de las tormentas y cambiar los patrones climáticos en regiones distantes.
Los expertos señalan que cada evento de El Niño puede tener impactos diferentes. Los gobiernos y las organizaciones internacionales ya han intensificado sus medidas de vigilancia y preparación para prepararse para las posibles consecuencias en los próximos meses.