Activista Fidel Zavala detenido en El Salvador: Acción Urgente

El 25 de febrero de 2025, fuerzas de seguridad irrumpieron en las oficinas de la organización de derechos humanos UNIDEHC (Unidad de Defensa de Derechos Humanos y Comunitarios). En el centro del allanamiento estaba Fidel Zavala, portavoz de la organización y crítico del accionar estatal. Ha estado detenido desde entonces, un caso que cada vez más se considera internacionalmente como una criminalización por motivos políticos. Amnistía Internacional ha vuelto a emitir una Acción Urgente sobre este asunto.

Los alegatos son: asociación ilícita y comercialización ilegal de inmuebles. Los antecedentes plantean dudas sobre el Estado de derecho. Zavala había adoptado una postura protectora frente a la comunidad de La Floresta, donde más de 200 familias están amenazadas con desalojos forzosos. Junto a él fueron detenidos 20 líderes comunitarios y también allanaron la casa de la directora de UNIDEHC, Ivania Cruz. Aunque las normas jurídicas internacionales exigen la prisión preventiva solo como último recurso, ésta se ha ampliado hasta marzo de 2026.

Varios casos de fraude anteriores presentados contra Zavala ya han sido desestimados o finalizados sin condena. Sin embargo, permanece internado en el centro de detención Isidro Menéndez. En ocasiones no había acceso a agua potable; Los familiares deben garantizar escrupulosamente la satisfacción de las necesidades básicas. Se teme que el aislamiento prolongado cause daños duraderos a su salud física y mental. No se permite el contacto con el mundo exterior.

La Floresta es una comunidad fundada hace más de 15 años por personas desmovilizadas y desplazadas por la guerra de los años 1990. Está ubicado en el distrito de San Juan Opico, en el departamento de La Libertad. Desde entonces, más de 200 familias se han asentado allí sin que nadie reclame derechos de propiedad.

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En mayo de 2024, un grupo de desconocidos, siguiendo instrucciones de una persona que decía ser el propietario del inmueble, presuntamente llevó maquinaria pesada al lugar y llevó a cabo una evacuación violenta, dañando varias casas y destruyendo algunas de ellas. La persona que afirma ser el propietario aparentemente no proporcionó ningún documento que acredite sus derechos de propiedad ni una orden judicial. Ante este intento de desalojar a más de 200 familias, la comunidad presentó una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR) y voceros de La Floresta pidieron ayuda a UNIDEHC.

Para la Relatora Especial de la ONU sobre defensores de derechos humanos, Mary Lawlor, el caso Zavala no es un hecho jurídico aislado, sino un acto de represalia. Zavala ha denunciado públicamente torturas y muertes bajo custodia estatal en el pasado. Los Procedimientos Especiales de la ONU enviaron una carta oficial al gobierno salvadoreño ya en mayo de 2025 expresando preocupación por su detención arbitraria. Hasta la fecha no ha habido respuesta del gobierno del presidente Nayib Bukele.

Las medidas también se extienden más allá de las fronteras nacionales. También se emitieron órdenes de aprehensión contra los abogados de UNIDEHC Ivania Cruz y Rudy Joya. Sin embargo, un intento de arrestarla en todo el mundo a través de INTERPOL fracasó: los tribunales en España se negaron a extraditarla a El Salvador porque los cargos en su contra tenían motivaciones políticas. Sin embargo, en España todavía están en curso los procedimientos de extradición, un procedimiento que los expertos de la ONU describen como “represión transfronteriza”.

El caso Zavala está inmerso en el estado de emergencia en El Salvador que está vigente desde marzo de 2022 y ahora ha sido prorrogado 48 veces. Según organizaciones de derechos humanos, lo que comenzó como una lucha contra el crimen de las pandillas se ha convertido en una herramienta para silenciar sistemáticamente las voces críticas. Según su evaluación, el caso podría tener un efecto paralizador en otros.