San José. Durante el fin de semana, residentes del departamento de Guaviare encontraron 26 cadáveres en un camino rural. Según los primeros hallazgos, se trata de miembros de la disidencia de las FARC y los asesinatos podrían estar relacionados con enfrentamientos violentos entre grupos armados. La versión oficial de las autoridades hablaba inicialmente de un enfrentamiento armado entre facciones rivales. Sin embargo, la investigación y la evidencia visible arrojan dudas significativas sobre este relato.
Las investigaciones de la fiscalía revelaron que había pruebas de ejecuciones extrajudiciales. El análisis forense sugiere que algunos de los muertos fueron asesinados a quemarropa con balas en la cabeza y no muestran evidencia de pólvora en sus manos. Estos indicios hablan en contra de una lucha y apuntan a asesinatos selectivos.
Sin embargo, el conflicto entre dos estructuras rivales de disidentes de las FARC en la región podría estar detrás de los asesinatos. El Estado Mayor Central (EMC), liderado por Néstor Gregorio Vera Fernández, mejor conocido como Iván Mordisco, y el Bloque Jorge Suárez Briceño, que forma parte del Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF), mantienen enfrentamientos armados en la región desde hace meses. Según el general de ejército Ricardo Roque, las víctimas son presuntos miembros de la facción EMC.
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El ejército colombiano confirmó que los 26 cuerpos han sido recuperados y actualmente se encuentran bajo revisión legal. Entre los muertos se encuentran cuatro menores: tres niñas y un niño. Estas muertes aumentan la urgencia de la investigación sobre las circunstancias exactas.
La violencia en Guaviare se produce en el contexto de un conflicto más prolongado entre facciones disidentes de las antiguas FARC-EP, que no se han desarmado completamente después del acuerdo de paz de 2016 y continúan compitiendo por el control territorial y fuentes ilícitas de ingresos como el narcotráfico. Organizaciones de derechos humanos señalan que los enfrentamientos plantean importantes riesgos para la población civil, incluido el reclutamiento de menores, a veces bajo coerción, y el desplazamiento forzado.
En respuesta al incidente, la fiscalía colombiana solicitó que se levantara el estatus especial de varios líderes del grupo armado Estado Mayor de Bloques y Frentes, que anteriormente les otorgaba cierta protección contra el procesamiento bajo la política de paz del estado. Con el levantamiento de este estatus, las órdenes de arresto existentes y nuevas deberían poder ejecutarse nuevamente para procesar a los responsables de delitos graves y fortalecer el control estatal y la seguridad en la región afectada del Guaviare.